Diario de León

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El cierre de la presa del Bernesga deja secas fincas y la laguna de Las Carrizas

La asociación La Laguna y Ciudadanos piden investigar si existe delito ecológico. El Ayuntamiento y Sariegos urgen una cita con la CHD para buscar soluciones .

Vista áerea de Las Carrizas; uno de los 17 molinos sin agua de la presa, que nace en Santibáñez.

Vista áerea de Las Carrizas; uno de los 17 molinos sin agua de la presa, que nace en Santibáñez.

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P. INFIESTA | SAN ANDRÉS
León

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La decisión de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) de minimizar el caudal de la presa del Bernesga al no funcionar su comunidad de regantes, no sólo ha dejado áridas algunas tierras de labor y choperas, sino que ha afectado directamente a la laguna de Las Carrizas. Se trata de un extenso espadañal de 60.000 metros cuadrados, refugio de 42 tipos de aves y 20 especies de anfibios, que ahora está seco, ya que se alimenta exclusivamente de lluvias y de la histórica acequia desde que hace 18 años se construyó la zona Eugenio de Nora y se recanalizó el sobrante de agua de la zona alta de San Andrés del Rabanedo.

El humedal, de alto valor ecológico, «languidece, y con él han desaparecido todo tipo de vida estacional (aves de paso y anidaje), el cangrejo señal y las ranas. Es un desastre», denuncia la asociación local La Laguna, que ha pedido al Ayuntamiento que se investigue «quién es responsable de esta calamidad y si puede existir delito ecológico».

También desde Ciudadanos urgirán a la Junta de Castilla y León para que inicie de oficio una investigación «sobre el alcance del cierre de la presa, si es cierto que el caudal ecológico es el adecuado y si está incumpliendo la Ley de Protección de los Ecosistemas Acuáticos».

Mientras, los pedáneos de Trobajo, Villabalter, Pobladura, Azadinos y Sariegos se reunieron con un grupo de ganaderos dispuestos a tomar las riendas de la comunidad de regantes de la presa para poner orden y no dejar en desuso una conducción de 38,5 kilómetros que se remonta al siglo XII y da vida a huertas y praderías de seis municipios. «La tarea es laboriosa, porque hay más de 700 hectáreas y es una presa muy larga con muchos comuneros mayores, que o han desistido de regar o necesitan un poquitín, y media docena de agroganaderos que sí estamos muy interesados en el agua, que habría que vigilar la distribución, realizar la cobranza de las tasas...», explica uno de los afectados. Al parecer, la Confederación permitiría una nueva regulación de la presa por tramos, de modo que San Andrés y Sariegos pedirán una cita con el organismo para buscar soluciones «y evitar el seco total que hay», admite el presidente de la junta vecinal de Trobajo y concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Flórez. «Hay muchos pueblos afectados, y hay que arreglarlo», insiste.

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