POLÍTICA
La ‘unidad popular’ y el ‘frente de izquierdas’ no encuentran un espacio común en León
Podemos no renuncia a sus siglas en las elecciones generales, mientras IU defiende una convergencia en la que todos cedan

Pablo Fernández y Santiago Ordóñez, líderes de Podemos e Izquierda Unida
El acercamiento que los representantes de Podemos y de Izquierda Unida comienzan a materializar en varios territorios parece lejano en León. Ambas formaciones políticas tienen un planteamiento de base común, que unos llaman espacio de unidad popular y otros frente social de izquierdas; y que pasa por aglutinar las inquietudes de asociaciones, colectivos, ‘mareas’ y demás actores sociales para sumar votos a favor del cambio político. A nivel nacional el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha reaparecido en la escena política tendiendo la mano a IU, aunque con el rechazo explícito a un pacto a nivel nacional. Habrá que negociar zona a zona. Mientras, la formación que lidera Alberto Garzón avanza en la plataforma estatal Ahora en Común. Los acuerdos, si los hay, serán «por abajo», no desde las direcciones nacionales. En la provincia los dirigentes de ambas formaciones no rechazan el diálogo, ni entran de momento en diferencias programáticas. Pero chocan de frente en el tema de las siglas.
Sin diálogo
De momento Pablo Fernández y Santiago Ordóñez, líderes locales de Podemos e IU, niegan haber mantenido ningún contacto. «En absoluto». Fernández recuerda que en el conjunto de Castilla y León a lo largo del verano se han llevado a cabo reuniones «con la sociedad civil, y distintos actores sociales y políticos. Y estos no pasan necesariamente por partidos constituidos como tales». No rechaza ningún acercamiento: «Nos reuniremos con todo el mundo, somos una candidatura plural abierta a distintas sensibilidades, y pretendemos ser el motor que las aglutine para dirigir el cambio».
Sobre León en Común, sólo señala que «hablaremos con todo el mundo». Puntualiza: «Pero en la papeleta de las elecciones generales aparecerá el nombre de Podemos. No tenemos inconveniente en hablar con todos, siempre que se integren en nuestra candidatura». Tampoco pone plazo al diálogo. «Tenemos tiempo, y vamos a seguir trabajando, porque en León hay mucha gente con ganas de cambio».
Desde IU Santiago Ordóñez asegura que el proyecto Ahora en Común está todavía «en pañales» en la provincia, pero que el próximo mes pueden comenzar las reuniones. «Más que en una alianza, pensamos en una convergencia lo más plural posible».
En todo caso, rechaza con contundencia asumir las siglas de Podemos. «Si IU sacrifica sus siglas lo hará todo el mundo, que es lo justo. Lo contrario sería sumisión, y yo por ahí no paso».
Desde la candidatura de unidad popular León en Común, con la que concurrió a las pasadas elecciones munipales, se está llevando a cabo «un procedimiento idéntico, de sumar voluntades, como hemos hecho antes. Estamos muy cerca de los colectivos sociales y debemos promover el cambio desde abajo, con la sociedad civil».
Respecto a un futuro acuerdo con Podemos, Ordóñez es prudente. «No digo ni que sí ni que no. En las pasadas elecciones nos llamamos la izquierda plural. Si tenemos que cambiar de formato será para que no aparezca ninguna sigla de las actuales».
En juego
En juego está conformar una candidatura capaz de aglutinar las sensibilidades de izquierdas, y rentabilizar el aumento de votos que por separado registraron en las pasadas elecciones municipales. En la provincia, sólo las candidaturas de León en Común, Agrupación de Electores León Despierta e IU CyL sumaron más de 23.000 votos. Hubiera sido la tercera fuerza política provincial, un puesto que ganó Ciudadanos, con 19.654 votos en toda la provincia.
Mientras el partido que lidera Albert Rivera sigue fortaleciéndose y parece ajeno a los vaivenes de popularidad que la formación de Pablo Iglesias ha sufrido durante el verano, IU y Podemos comienzan a deshojar la margarita que puede llevarles a arrinconar vanidades y sumar un importante contingente de votos que por ahora sigue disperso; o bien presentar candidaturas separadas y ‘robarse’ parte de los electores.