Lourdes Rodríguez reclama que los fiscales dirijan la instrucción
La nueva fiscal superior de Castilla y León toma posesión.

Lourdes Rodríguez recibe la felicitación del presidente del TSJ, José Luis Concepción.
La nueva fiscal superior de Castilla y León, Lourdes Rodríguez Rey, reclamó ayer en Burgos un proceso penal «sin merma de garantías», con el fiscal dirigiendo la investigación y con «efectiva» separación de las fases de instrucción y de enjuiciamiento. Todo ello, dijo, con el objetivo de ser «más eficaces» y «dejar de ser una anomalía en Europa y en el ámbito de los países del entorno».
Y a ello añadió que esta reivindicación también se debe a que la «gran reforma de la administración de justicia sigue siendo, legislatura tras legislatura, la asignatura pendiente». Rodríguez Rey tomó posesión ayer de su cargo en un acto presidido por la fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal.
En su intervención expresó tres sentimientos que reconoció la «envuelven», que fueron el de gratitud, satisfacción y responsabilidad. Así, se mostró satisfecha porque ser la primera mujer que asume la jefatura del Ministerio Fiscal en Castilla y León. Entre sus propósitos, dijo, está el de «fortalecer» la coordinación de los 128 fiscales con los que cuenta la Comunidad.
Y el objetivo, aseguró, es «mejorar la eficiencia en el desempeño de las funciones» y lograr con ello, «la mayor eficacia en la persecución del delito y en la protección de los derechos de los ciudadanos». Así, se mostró convencida de lograrlo, así como que en determinados campos de actuación estarán en la «vanguardia» y se pilotarán «proyectos pioneros» en ámbitos como la modernización de métodos de trabajo, tecnologías, formación y transparencia.
Además, hizo hincapié en que «la información, la atención adecuada al ciudadano y la comunicación a la sociedad» son objetivos «incuestionables» de la Fiscalía de la Comunidad. Rodríguez Rey también se refirió a que las recientes reformas legislativas exigen «un esfuerzo añadido» y que «la delincuencia es cada vez más compleja y utiliza métodos más sofisticados».
En este punto, reconoció que no será «tarea fácil» porque los medios con los que se cuentan no son «los mejores». «El modelo de proceso penal que deberíamos tener y sobre el que hay consenso en nuestra carrera no acaba de cuajar». Por ello, aprovechó la ocasión para reclamar un proceso penal «sin merma de garantías».
La nueva fiscal superior de Castilla y León señaló que «hablar hoy en día» del fiscal como institución o del fiscal de Castilla y León sin situarlo en el panorama judicial europeo e internacional sería «inadecuado». Ello lo justificó relatando que las «interrelaciones son múltiples» y «los impulsos se producen en un complejo feedback», y apostilló que todo ello exige «una cooperación que obliga a nuestros modelos y legislaciones a acercarse».
Así, mientras no se produzca la «esperada» reforma del modelo de proceso penal, exigió «potenciar la facultad investigadora de los fiscales, previa al proceso, utilizando el instrumento legal de las diligencias de investigación». Finalmente, abogó por que el fiscal «no se quede dialogando a solas con la ley» ni que sea «mero espectador» sino que sea «un factor dinámico de transformación de la realidad».
La fiscal general del Estado, Consuelo Madrigal, subrayó que en la actualidad la judicatura se enfrenta a «nuevos retos» y a «desafíos de futuro».