La UME alcanza los diez años de vida con más de 300 intervenciones

El quinto batallón de la unidad de emergencias se consolida como divisa de la eficiencia ante catásfrofes.

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L. urdiales | redacción
León

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La Unidad Militar de Emergencias da cuenta hoy de más de trescientas intervenciones de auxilio en situaciones de catástrofes naturales que cuenta en diez años de vida. La UME interiorizó la necesidad de contar con un grupo militar de emergencias según el modelo establecido en los países europeos más avanzados en esta materia de rescates. Y nació de un acuerdo del consejo de Ministros del 7 de octubre de 2005, impulsada por el primer gobierno socialista del leonés Rodríguez Zapatero. De aquel impulso, este despliegue. Se desplegó en cinco unidades de intervención desplegadas por la geografía española de forma estratégica, entre ellas la BIEM V, con sede en El Ferral, que es divisa principal de la fuerza del ejército en la provincia leonesa. El reto fue crear una unidad militar en un tiempo record, que obligó a sus integrantes a interpretar el término aprender en toda su extensión. Incluido el concepto de misión de rescate en las catástrofes, que nunca fue ajeno al ejército pero tampoco su objetivo o función explícita.

El quinto batallón de intervención en emergencias, descrito a través de las siglas de la BIEM V, mantiene una estructura orgánica similar a la que implantó en su despliegue en León, como sede de incursión en toda la zona noroeste del país; dos compañías de intervención, una compañía de apoyo y una compañía de ingenieros. La dotación de tropa y personal sigue uniforme mientras crece de forma casi exponencial la dotación material del regimiento. Esta mejora dotacional se traduce en la perfección de la capacitación de la unidad: en el acuartelamiento del Ferral se asienta la USAR, formada por especialistas en búsqueda y rescate urbano, que está capacitada para actual en terremotos bajo estándares la ONU y la capacidad tecnológica de mover drones o empleo de perros para la detección de víctimas de enterramientos en terremotos; el espeleosocorro, destinado a rescate en cuevas y el buceo a media profundidad.

De los más de tres centenares de intervenciones (313 entre el 2007 —fecha extendida del despliegue de la unidad— y el 30 de septiembre del 2015) 135 corresponden de forma exclusiva a las emprendidas por el quinto batallón, que forma parte consolidada de las soluciones del estado para el rescate en situaciones extremas ocasionadas por imprevistos.

«Para servir»

Por la dedicación de la unidad de emergencia, el lema que enlazan sus escudos y blasones. Para servir. «El quinto batallón es parte de este progreso en el que todavía nos quedan hitos por alcanzar, dado que incorporamos nuevas especialidades y materiales y se renueva parte del personal», valoran desde el destacamento del BIEM V asentado en el acuartelamiento del Ferral. La propia presencia de esta unidad militar cambió el mapa de estructuras del entorno, tras definir el gobierno un acceso directo al cuartel a las vías de alta capacidad del entorno. Un ramal a la A-66 agiliza el movimiento de los medios técnicos y humanos de la UME hacia donde se requiera su despliegue .

La UME se organiza sobre más de tres mil quinientos efectivos, (1.800 son intervinientes en primera línea), de los que más de seis centenares tienen destino en esta sede leonesa, con despliege en toda España y unos mecanismos de intercambio de información y disponibilidad altamente elevados. Esta circunstancia permite que cuando uno de los batallones se ve superado por la dimensión de las emergencias a la que hace frente cuente con apoyo inmediato desde otro. Esta circunstancia se comparte con la disposición de los medios materiales que mejoran la capacidad de intervención de la unidad. Las capacidades especiales también se despliegan por criterios de raciocinio para evitar despliegues costosos de otra forma si se tuvieran que mantener en cada uno de los cinco batallones; alguno se localizan en la sede de Torrejón, como por ejemplo los dedicados a los riegos tecnológicos y medio ambientales o los de apoyo a la población en catástrofe. La misión esencial de la UME se resume por su capacidad para estar preparados para lo que se le ordene, no importa el lugar y el tiempo de la intervención.

La fecha de creación de la UME, hoy hace diez años, abre unos plazos de despliegue de las unidades. Los primeros militares y medios materiales llegaron a León en la primavera del 2006, en mayo, y las primeras intervenciones ante catástrofes invernales o estivales, nevadas, inundaciones e incendios, se registraron en el 2007.

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Desde entonces no ha hecho más que crecer. La confianza ciudadana en la unidad militar, que tiene como primer referente aquel cuerpo a cuerpo con la nieve en la capital leonesa, atascada por la inclemencia invernal hasta que los efectivos de la UME devolvieron la movilidad a las calles. La frase «ya están aquí los militares» aporta tranquilidad a la población civil superada por una emergencia.