UNA NUEVA ASOCIACIÓN
Herederos de los grandes maestros queseros
La Asociación de Productores de Quesos de León llega al mercado con la intención de conseguir una etiqueta de calidad y recuperar variedades perdidas

Imagen de familia de los integrantes de la asociación con una muestra de sus elaboraciones, ayer en la plaza de toros
Dos gallegos, los hermanos Alvarado, sembraron a principios del siglo XX el primer legado quesero de la provincia en la quesería y mantequería de la Fundación Sierra Pambley. Habían estudiado las principales variedades de Francia y Suiza y dejaron en León sus conocimientos artesanos a través de la Escuela de Lácticos, donde enseñaron a hacer quesos, mantequillas y manteca. Su herencia desperdigó por esta tierra un buen número de maestros, cuya tradición quiere ahora rescatar la recién nacida Asociación de Productores de Quesos de León, que ayer hizo su presentación oficial en la feria.
Con catorce socios, el principal objetivo de este colectivo es rescatar la importancia quesera que León tuvo en su tiempo, recordó, que en un censo de 1930 de las 75 queserías que había inscritas en todo el país, 25 eran leonesas. También su portavoz, Jesús María Rodríguez, comentó en la presentación que la amplia variedad de quesos que actualmente se elaboran en la provincia deben tener un reflejo en la potenciación del sector a través del sello de calidad Queso de Vaca de la Montaña de León o Queso de León, siempre de leche cruda. También, entre los planes, la recuperación del que se elaboraba en Valdeteja (con forma de tronco alto irregular) de leche de cabra o con mezcla de vaca.
Y para bautizar el colectivo, otra referencia a la historia: el códice la Nodicia custodiado en la Catedral. Allí puede leerse la primera referencia a este producto lácteo: un presente al rey con keso, era el monarca Ramiro III y el documento data de la época entre los años 970 y 980 del siglo X. El queso de calidad ahora se escribe con ‘k’, con un llamativo logotipo en círculo amarillo con cincho color León.