Diario de León

EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO

Trasladan a Montserrat y Triana a un módulo de respeto pese a los informes

El juez desoye a la dirección de la prisión, que cree que no se cumplen los requisitos.

Miguel Ángel Zamora
León

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Montserrat González y Triana Martínez, las dos principales acusadas por el asesinato de la presidenta de la Diputación Provincial, Isabel Carrasco, fueron trasladadas el pasado miércoles al módulo 7 del Centro Penitenciario Provincial de Villahierro, por decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria, que decidió admitir la propuesta de las dos internas, para su traslado a un módulo de respeto a pesar de que los informes de la Junta de Tratamiento de la prisión se mostraban desfavorables.

El magistrado dictó una providencia en lugar de un auto (esta segunda fórmula le hubiese obligado a motivar de forma más extensa su decisión) en la que aceptaba la petición de las dos reclusas, que habían sido asignadas al módulo 10. Pese a que en los últimos tiempos se habían producido menos incidencias que al principio, la adaptación de las dos reclusas —especialmente en el caso de la madre— había sido bastante complicada.

Ahora su sistema de vida cambiará de forma notable. Montserrat y Triana tienen que levantarse a las 7.45 y comienzan después del desayuno su tarea en los talleres que se les han asignado, donde trabajan hasta las 13.00 horas. Tras la comida disponen de un tiempo de siesta que se prolonga hasta las 16.00 horas y en ese momento se reanuda la actividad, considerada de corte terapéutico y encaminada a su reinserción. La labor dura hasta las 19.00 horas. Luego se abre el periodo de cena y el tiempo libre hasta la hora de acostarse.

El Centro Penitenciario de Villahierro fue precisamente el pionero en la creación de los módulos de respeto. El que se ha elegido para madre e hija tiene dos dependencias, una solamente masculina y otra femenina en la que se encuentran ellas. Pese a que se hace vida normal, no se permite el intercambio de actividades entre personas de diferentes sexos. Sí que se exige la aceptación de las normas básicas de higiene, aspecto, vestuario y cuidado de celda, una especial dedicación en el cuidado del entorno (tareas de módulo) relativa a la utilización y mantenimiento de los espacios comunes y por el mismo procedimiento se evalúa de forma constante el área de relaciones interpersonales que incluye todas las interacciones del sujeto: con otros internos, con funcionarios, terapeutas y personal del exterior.

También se presta atención al desarrollo de las actividades de cada interno de acuerdo a un Programa Individual de Tratamiento (PIT), independientemente de las tareas de módulo que le corresponda a su grupo.

Montserrat y Triana deberán someterse a la evaluación diaria de los funcionarios encargados de la vigilancia del grupo y a un control semanal que se le asigna al grupo de profesionales que se responsabilizan de esta tarea. «No se están exigiendo conductas extraordinarias sino que cada uno cumpla lo que se espera que debe hacer y dentro de los límites que a cualquiera se le podría pedir», explican desde Instituciones Penitenciarias.

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