Diario de León

Trasladan a Villahierro a un etarra que pertenecía a la formación juvenil Segi

Igarki Robles cumple seis años de cárcel desde mayo y viene de Nanclares de Oca.

Miguel Ángel Zamora
León

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Igarki Robles Martínez de Prado, un joven que cumplió 27 años el pasado mes de junio y figura como vecino de Vitoria (Álava), ingresó recientemente en el Centro Penitenciario Provincial de Villahierro, procedente de Nanclares de Oca para seguir cumpliendo los seis años de condena que se le impusieron el pasado día 6 de mayo por la Audiencia Nacional, al ser considerado culpable de un delito de pertenencia a banda armada, por su relación con ETA a través de la banda juvenil Segi, en un procedimiento abierto contra 29 personas.

Con su ingreso, la cifra de terroristas de ETA que cumple condena en León se eleva a siete. Son Iker Araguas Jusue (por actos de kale borroka), Aitor Franco González (también miembro de Segi), Arkaitz Landaberea Torremotxa (condenado por pertenecer a un comando informativo de ETA), Igarki Robles Martínez del Campo (Segi), Juan Carlos Subijana Izquierdo (miembro del Comando Barcelona de ETA), Olga Comes Arranbillet (trató de secuestrar a Benjamín Atutxa, concejal socialista de Eibar) y Ainhoa Villaverde Barrutiabengoa (detenida en la misma actuación que Robles Martínez de Prado).

Igarki había sido encarcelado inicialmente en la prisión de Murcia II a raíz de su detención en octubre de 2010. Pero quedó en libertad provisional en marzo de 2012 tras abonar una fianza de 30.000 euros. Su arresto definitivo se produjo el 18 de mayo de este año.

A sabiendas

El fallo entiende que Igarki Robles Martínez del Campo, mayor de edad y sin antecedentes penales pertenece a Segi «»conociendo el carácter terrorista de dicha organización» y que era su responsable en el barrio de Aranbikarra (Vitoria). Robles prestó declaración autoinculpatoria en dependencias policiales el 25 de noviembre de 2010. Dijo que era miembro de Segi y responsable del talde en cuestión. Acusó a cuatro miembros más de pertenecer a dicha organización terrorista pero en su comparecencia ante la autoridad judicial negó la realidad de sus dichos anteriores por lo que tal declaración «queda fuera del marco probatorio». No obstante, varios de sus compañeros confirmaron ante el juez las sospechas de la policía y en el registro de su domicilio se hallaron tres camisetas y cuatro sudaderas con el anagrama y firma de Segi así como un cartel con el símbolo y anagrama de Segi con la inscripción: «Goazen independentzia eta sozialismora! 1 maiatzak Gazteok kalare! (Vamos a la independencia y el socialismo! 1 de mayo. Jovenes a la calle!».

También se encontró un cartel con el símbolo y anagrama de Segi con la inscripción: «Zuekin gaude. Gudari Eguna 2010 (Estamos con vosotros. Dia del Soldado Vasco 2010». Apareció igualmente una pegatina con la inscripción «Gazteok teorkizuna eskitan hartuko dugu¡ martxoaren 24 an borroka eguna (Los jóvenes cogeremos el futuro con las manos. 17 de marzo movilizaciones. 24 de marzo Día de lucha) firmado por Jarrai y con su anagrama. Había también en su casa una pulsera de asistencia al «Gazte Topogune» celebrado en la localidad guipuzcoana de Lezo, otra conmemorativa de los «20 Años de Jarrai», tres pegatinas de E.T.A, una de Segi, una más de Jarrai y un bono de un euro de Batasuna, que cerraron el apartado de hallazgos en el registro domiciliario. «En este elenco probatorio fundamentamos la condena del acusado Igarki Robles», explican los magistrados en los 110 folios de la sentencia, que obran en poder de este periódico.

Testimonio

En una segunda declaración, Ikoitz Arrese se refirió tangencialmente a Igarki Robles, al ser preguntado sobre qué personas conoció con cierta responsabilidad en Segi en la provincia de Álava, contestando: «a un tal Igarki , un chico de pelo corto y bastante fuerte».

Por todo ello, se le condenó en mayo de este año como autor responsable de un delito de integración en organización terrorista a la pena de seis años de prisión.

Los organizadores de la denominada «marcha naranja», habían anunciado, previamente a su inicio, que «miles de personas» iban a optar por «la desobediencia civil» para «defender a tres ciudadanos que han sido víctimas de leyes injustas», con el objetivo de «hacer frente» a «las ordenes de arresto emitidas por la Audiencia Nacional».

Estas personas querían proteger «con sus cuerpos, de manera pacífica», a los tres integrantes de Segi, condenados «exclusivamente por su militancia política». «No se les imputa otro delito que su militancia en una organización juvenil», afirmaron.

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