CIEN AÑOS DE ANTONIO Y DOS CONSEJOS PARA PEDRO
"A Pedro Sánchez le diré que el tren no era rentable en mi época y se mantenía"
El líder del PSOE felicita hoy en Toral al militante más longevo

Antonio mostraba ayer la foto que se hizo con Pedro Sánchez
«Me tenían engañado», decía ayer el centenario Antonio Fernández, el militante más longevo del PSOE, para reconocer que lo que iba a ser una sorpresa, la visita de Pedro Sánchez a su Toral de los Vados natal para felicitarle hoy por su reciente cumpleaños, se ha convertido en un secreto difícil de guardar después de las llamadas, más o menos cómplices de hasta siete periodistas en dos días, incluyendo este redactor, para preguntarle qué le diría al líder de los socialistas españoles si volviera a tenerlo delante.
«Al final se lo hemos tenido que decir», reconocía su yerno, Amancio, que hoy lo llevará desde el domicilio familiar de Ponferrada hasta el Centro Jan de Toral de los Vados para recibir a mediodía la felicitación de Sánchez, con quien ya se había encontrado en otra ocasión porque Antonio se convirtió en el candidato socialista de mayor edad en las últimas elecciones autonómicas.
Recuperado de una operación, viudo desde hace dos años, pero con la curiosidad intacta —imposible que no se enterara de la visita de Sánchez en los periódicos— Antonio, que se afilió al PSOE con sólo 14 años, cuando empezó a trabajar como ‘pinche’ de los químicos de la cementera de Cosmos, tiene claro que no va a desaprovechar de la oportunidad hablar de nuevo con Sánchez: «Le voy a decir algo sobre la minería y sobre los pequeños labradores. Porque es una pena que esté el campo perdido, lleno de zarzas y sin cultivar, y por eso hay incendios, y porque hay que defender al carbón, aunque haya minas que no sean rentables. Tampoco lo eran los ferrocarriles en mi tiempo y se mantenían porque había 75.000 empleados. Con la minería pasa igual. Es preferible sacar el dinero de otras cosas».
Antonio Fernández, lúcido y jovial, todavía se entretiene con su huerta en Toral de los Vados, y elabora vino cosechero en su bodega. Más de una tarde juega a la subasta con sus amigos en el Hogar del Pensionista de la misma localidad. ¿Y por qué la subasta?, le pregunta el periodista. «Por qué es muy tramposa y hay que revolver», responde, socarrón, al otro lado del teléfono.
La siembra de Podemos
Antonio trabajó como auxiliar de los ingenieros químicos en Cosmos durante 28 años — «yo era el que hacía los análisis y ellos los que cobraban», ironiza— y en 1956, convencido de que un salario no le ayudaría a pagar los estudios de su hija Manuela, se estableció por su cuenta, explotando un horno de cal, primero, una cerámica después, y al final un camión de transporte.
Antonio cree que Pedro Sánchez sería un buen presidente del Gobierno porque «es buena persona y competente», se indigna con «las mentiras del PP», desde los años de Aznar y sus ataques a Demetrio Madrid, y tiene claro que, aunque hay cosas que le gustan de Podemos, que se antoja como el mayor rival ideológico de su partido, algunas de sus ideas son irrealizables. «No está el campo para esa siembra», sentencia, con la sabiduría de quien ha visto mucha huerta en cien años.