PEDRO LLAMAS / CONCEJAL DE COMERCIO Y CONSUMO
«Pequé de precipitación por las ganas de abrir y crear empleo»
No tenía licencia de obras, pero tiró para adelante. «No es ninguna disculpa, pero es una práctica habitual», concede Pedro Llamas para justificar que se saltó la ley, pero que no se plantea dimitir

Pedro Llamas defiende que ya ha «asumido el error»
—¿Se arrepiente de haberse presentado a concejal?
—No, no, de ninguna manera. Y sigo con la misma ilusión del primer día.
—¿Se puede ser concejal de Comercio y hostelero?
—Es que yo creo que es lo ideal, aunque algunos piensen que es lo contrario. Yo si tuviera que estar de Policía o Urbanismo no lo entendería porque donde puedo ayudar es en mi rama. Más con la idea que traigo, que es ayudar a los empresarios.
—¿Le pidió al alcalde cambiar de área o se lo planteó él?
—No.
—¿Ni le pidió la dimisión?
—En ningún momento.
—¿Y usted le planteó que si lo necesitaba se borraba?
—No vengo a la política a agarrarme a un puesto, ni soy de esos que se quedan con el acta. Si un día Antonio considera que me tengo que ir, ni me lo pienso, ni le pediré ninguna explicación.
—¿Pero qué le hace haberse saltado una cosa tan básica como iniciar una obra sin licencia?
—Confiar en que la licencia estaba próxima a obtenerse...
—Pero próxima es no tenerla.
—Cierto. No es ninguna disculpa pero es una práctica habitual. Al final cualquier hostelero dice ‘yo empiezo, asumo la sanción y tiro para adelante porque no puedo estar esperando 6 meses, 8 meses o un año por una licencia’.
—Pero es que usted es concejal. ¿Lo entiende?
—Sí, ahora sí, y ese es el error.
—Pensó que era hostelero.
—Bueno, no medí y lo hice de buena fe, pensando en la inversión que íbamos a hacer y los empleos, en una multinacional como KFC, que es la que ha presionado y yo le he seguido porque teníamos que abrir el 1 de diciembre, que estábamos así pero no pasaba nada, no nos paran en ningún sitio... Al final la licencia va a cumplir toda la ley. Lo digo con toda la honradez: fue un exceso de confianza y no medí por mi parte que sí, que ahora estoy en política. Yo estaba aquí pensando que esto era ‘vamos a trabajar todos por León’ y no he medido que te esperan al mínimo fallo para salir lo que ha salido. Asumo el error pero en ningún caso iba a ser una ilegalidad urbanística como alguno ha dicho.
—Bueno, iniciar una obra sin licencia es ilegal.
—Sí, lo he hemos asumido. Es una falta leve...
—Leve si lo fija el instructor.
—Esperemos a que den la resolución. Nosotros vamos cumpliendo lo que llegue, faltaría más. Hay que decir aquí que lo que ha funcionado es el Ayuntamiento, que nos ha parado. Se ha parado, automáticamente hemos parado, sabíamos que estábamos en una situación irregular y que había que parar para solucionarla.
—Sabía que estaba en una situación irregular.
—Bueno, ya digo que lo haces por confianza porque nunca...
—Si no le hubiera parado el Ayuntamiento, hubiera seguido.
—No, no, no. No se iba a tirar hasta tener licencia. Ahora mismo hay una modificación en la estructura del edificio que nos están diciendo. A la constructora le dijimos que no subiera hasta que tuviésemos la licencia de obra mayor.
—Dice que los expedientes tardan. Pero el suyo iba muy rápido. Pidió licencia el 24 de agosto y ya entró en la comisión de Patrimonio de septiembre.
—Claro, porque se presentó bien. Y ahora resulta que el día 22 de octubre nos requiere otra cosa el Ayuntamiento.
—Es que tiene que esperar.
—Claro. Y está reconocido.
—¿Y esa licencia menor que dice que pidió?
—No fui yo, fueron mis socios. Se pidió pero al final dijeron que no podía ser porque tenía que pasar también por Patrimonio.
—¿Entonces tiró para adelante con la petición de licencia menor o con la otra?
—Basándonos en que pensábamos que íbamos a tenerla en unos días.
—¿La menor?
—Sí, la menor.
—Pero lo que han hecho no son unas obras menores.
—Una obra menor que va acompañada de una mayor
—Pero son dos licencias.
—Claro, claro. Se habla de trabajos previos para edificación.
—Pero ha hecho una cimentación, un saneamiento...
—Pero para una licencia mayor que está solicitada. Yo sigo diciendo que no es una obra mayor.
—¿Una cimentación, un saneamiento?
—Pero va acompañada de otra licencia de proyecto.
—En todo caso, en el expediente no consta esa licencia.
—Claro, porque no se admitió.
—Y tiró para adelante.
—No, ya estábamos irregulares en ese momento.
—¿Estaban irregulares ya?
—Sí, unos días. Empezamos a mover, llevamos cosas y tal. La cadena desde Madrid nos dijo empezamos, empezamos y no medí los riesgos de estar de político y en el sector empresarial. Me pregunto si no hubiera estado de político si me hubieran parado. No lo sé.
—Era ilegal en todo caso.
—Irregular. Lo que nos tiene que quedar muy claro y en lo que tenemos que trabajar es que no puede ser que los empresarios estén 8 meses para una licencia.
—Pero es que usted no ha estado ocho meses.
—Yo no sé lo que voy a tardar. Ahora a parar hasta que no la tuviéramos para subir el edificio.
—Evidentemente, porque es que además presentó un proyecto que no se ajusta al PGOU: tienen que tener una altura mínima de 6 metros y contempla 4.
—Bueno, pues se sube. Una modificación, continuamente.
—Pero entonces no aluda a la lentitud. No estaba bien.
—Para eso está. El problema es que mañana llega un papel que dice que falta la dirección de obra, va y vuelve; el expediente parado.
—Pero es que presenta petición, se le requiere al día siguiente la cédula urbanística, se la dan el 2 de septiembre y no la entrega hasta el 15 de octubre.
—Lo que menos pensé es que tenía que ir al servicio urbanístico, que hace la cédula, para llevársela al propio servicio urbanístico.
—Pero se le avisó.
—Bueno, también cuento que yo no he estado en el día a día del proyecto y lo ha llevado una ingeniería y te olvidas de todo esto.
—Ha hecho toda la tramitación.
—Porque soy el administrador y no puede firmar otro.
—Claro, no es un socio más como han intentado disculpar.
—Tengo que firmarlo.
—¿Entiende el ataque?
—Entiendo que se tenga que decir, pero se está sobrepasando. Si el alcalde hubiera visto que yo me hubiese aprovechado del puesto para agilizar licencias, que no se me cobraran tasas... Pero en una dimisión de un concejal hay que analizar si el hecho constituye la gravedad suficiente para que te tengas que ir.
—¿Y no cree que debe irse?
—Yo entiendo que no. He pecado de precipitación por las ganas que tienes de que abrir los negocios, de crear empleo, riqueza, que pueda crecer; como he hecho siempre. La única culpa que me echo es no haber sabido decir que por ser concejal hasta que no tenga el último papel no me muevo. Lo demás es todo demagogia y repugnancia. Es una actuación fuera, que es de lo que vivo. Yo no tengo sueldo del Ayuntamiento.
—Pero sí cobra por asistencia.
—Faltaría más, pero no me cotiza Seguridad Social. Voy a seguir de empresario porque es mi manera de vida.
—¿Borrón y cuenta nueva?
—No, tomo nota y estoy planteándome salir del accionariado de Mamá Tere, Fudy y Rigoletto. No voy a permitir que se ataque a otros socios donde hay muchos empleados.
—Pero no de KFC.
—No, hay un compromiso incluso de expansión muy fuerte.
—¿Qué le diría a un ciudadano que le pregunte?
—Lo único que le tengo que decir es que no se preocupen que voy a seguir trabajando por León en tema empresarial, en tema político, que el proyecto de KFC va a estar ajustado a la legalidad sin ningún tipo de dudas, que va a haber empleo para muchas personas, y que no es un error político que afecte al dinero de los ciudadanos.
—Y que ya sabe que es concejal.
—Sí, ya sé que soy concejal, y tendremos mucha prudencia para el futuro.