Diario de León

NI RASTRO DE LAS OBRAS

La integración de Feve sigue abandonada tras la promesa incumplida de la ministra

La obra lleva parada once meses sin que Fomento aclare por qué no remata la urbanización que emplazó para septiembre.

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ÁLVARO CABALLERO | LEÓN
León

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El otoño es cada vez más largo en León, aunque septiembre no deja de tener 30 días. Pero ni en esos 30, ni en los siguientes 31 que tuvo octubre, ni en los que ya van de noviembre se encuentra rastro de la promesa de la ministra de Fomento, Ana Pastor, por la traza de Feve. Sí que hay en los 2,6 kilómetros desde La Asunción hasta la estación deposiciones de perro, botellas rotas, montoneras de tierra, pintadas, un carrito de juguete de niña, un zapato suelto y maleza descontrolada que amenaza con comerse la vía que se terminó de colocar a mediados de diciembre del pasado año. Ahí sigue, abandonada, a la espera de las obras que le anunció en julio la titular del Gobierno al alcalde, Antonio Silván, para retomar la integración del pasillo ferroviario. «Les tenía que dar vergüenza», resume José Andrés, uno de los vecinos que se asoman cada día a la zona de Las Ventas para comprobar que «no pasa nada». «Estuvieron haciendo un pequeño muro detrás de la iglesia, pero lo que son obras ya ni nos acordamos de cuándo fue la última vez», insiste. «Lo que hay es mucha mangantería», remata a su lado Manuel Gómez, mientras Isidoro López llama la atención sobre que «lo único que han dejado es una escombrera».


El paso de la antigua pasarela del parque de San Mamés se encharca cuando llueve. JESÚS

La traza se ha convertido en un paseo. JESÚS

No los recuerdan los vecinos porque hace ya once meses que el Ministerio de Fomento puso en hibernación la integración, más allá de los dos o tres obreros que, en coincidencia con los anuncios políticos, han aparecido como figurantes para aparentar movimiento. Nada más. Ni tampoco ninguna explicación que se salga del guión sobre la necesidad de un modificado del proyecto del que se empezó a hablar a finales de verano de 2013, cuando se estancaron las obras porque había que «garantizar la seguridad» en el pasillo ferroviario por la coexistencia de los trenes y los peatones, como trasladaron desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Un enredo administrativo que se mantiene como coartada, sin que ayer el departamento ministerial aclarara a este periódico cuál es el problema ahora, ni los plazos que se plantean, ni cómo prevén salvar los obstáculos que existan, ni el motivo por el que tienen sobre la mesa desde febrero de este año el encargo que hicieron a una empresa para que definiera los sistemas de seguridad y enclavamiento en los 3 cruces para vehículos y 7 para peatones que estaban diseñados, ni si utilizarán la partida de 5,3 millones que han consignado en los Presupuestos Generales del Estado en 2016 para comprar los famosos trenes tram.

No lo entienden tampoco los vecinos, que entienden que «lo que quieren es terminar con la vía estrecha», como apunta Pedro López, vecino del entorno del parque de San Mamés, quien insiste en que «al final no va a pasar nada por ahí». «Esta es la vergüenza número uno de la ciudad», recalca para dar voz a quienes recuerdan que, desde que salió el último tren de la estación el 18 de septiembre de 2011 y se dejó el final de línea en La Asunción, el ferrocarril de línea métrica ha perdido 123.400 viajeros: uno de cada tres usuarios.

Una sangría que ya no aguantan los vecinos. «Esto es una desgracia. No sé si viviré yo para verlo», lamenta a sus 75 años Luis García Campo. «Por lo menos que dejen de reírse de nosotros», les pide.

El interior de la traza parece una escombrera

La maleza crece entre las vías colocadas hace un año

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