TRABAJO
El 80% de los empresarios permiten acoso y humillaciones en el trabajo
La Asociación Pavia se implanta en León para el asesoramiento legal y sanitario gratis

Concepción González, psicóloga, Isabel Ferreiro, abogada, Luisa Vargas, presidenta, y Sendino
Uno de cada cuatro trabajadores sufre acoso laboral. Así lo constata la Asociación Pavia de ayuda a víctimas de acoso laboral y escolar, que desde ayer trabaja en León para ofrecer asesoramiento legal y apoyo psicológico gratuito a las personas afectadas. La presidenta de la asociación, Lucía Vargas, asegura que el 80% de los empresarios que conocen el acoso lo permiten. Los gritos, las amenazas verbales, el veto para expresarse, las miradas y los gestos de desprecio, las críticas, las murmuraciones a las espaldas y la divulgación de rumores, minimizar los aciertos y exagerar los fallos son algunos de los «hostigamientos» del acosador hacia sus víctimas «a la que sienten como una amenaza porque la ven más brillante y con experiencia», asegura Vargas.
Vargas insta a los empresarios a no permitir el acoso laboral. «Es una gran equivocación», asegura la presidenta de la asociación. «Una empresa con acoso está abocada al fracaso porque el ambiente laboral se enrarece tanto que la productividad baja. Tenemos a una plantilla pendiente del reloj para salir de ese ambiente».
La asociación nace con el asesoramiento judicial de los abogados Isabel Ferreiro García y Eduardo López Sendino, y con el apoyo psicológico para las víctimas de Concepción González. La abogada Isabel Ferreiro destaca la dificultad de la víctima para desmostrar que sufre acoso laboral. «Se exige una prueba contundente que casi siempre es imposible de aportar. Hay muy pocas sentencias favorables a la víctima y esto hay que cambiarlo». López Sendino anima a la denuncia. «Hay pocas personas que están dispuestar a dar un paso al frente, pero cada denuncia es un freno para el acosador aunque no llegue a buen término». Los abogados destacan que el objetivo del acosador es hostigar y hundir psicológicamente a su víctima, que en la mayoría de los casos acaba dejando el puesto de trabajo. «Si es en la empresa pública la solución es cambiarlo de puesto, lo que supone una humillación mayor para la víctima que se tiene que marchar de un puesto que le gusta sin que se vea resarcido mientras que el hostigador se crece porque ha conseguido su objetivo». La víctima tampoco cuenta con el apoyo de los compañeros, que son testigos del maltrato. «El miedo que suscita la posibilidad de la pérdida del trabajo, tal y como está la situación económica en estos momentos, es el factor más importante para que los observadores se mantengan al margen de la situación».
El teléfono de la asociación es el 696498961, tienen página web y el asesoramiento es gratuito tanto para el acoso laboral como para el escolar.