Las próximas demandas serán las eléctricas, el gas...
Las encuestas muestran el absoluto desconocimiento de lo que cobran los recibos, y los expertos anuncian nuevas reclamaciones masivas en estos conceptos
«Ahora estamos volcados con los bancos, y todavía queda tiempo, porque están comenzando a demandarse nuevos productos, como las obligaciones subordinadas que se convertían en bonos que se convertían en acciones de Popular, o los valores convertibles de Santander; además de los redondeos en las hipotecas,... Y seguiremos con los canjes de Unicaja y las accciones de Bankia. Pero pronto llegará el momento de las eléctricas, el gas,... Todas estas empresas donde los contratos son unilaterales, y la mayor parte de su contenido no sólo no se conoce, sino que lo cambian cuando les parece, aunque haya un contrato firmado. Las cosas no son así».
Lo explica Carmen Serrano, de Serrano Abogados, el despacho que mayor volumen de procedimientos de este tipo gestiona en la provincia. Una reciente encuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ratifica su percepción: existe un elevadísimo desconocimiento por parte de las familias y usuarios sobre el funcionamiento del sector energético, y más del 74% no entiende cómo se calculan sus facturas de electricidad y gas natural. Sólo uno de cada cinco sabe qué son los peajes o distingue al distribuidor del comercializador, no se entiende la diferencia entre mercado libre y regulado ni se sabe que pueda contratar energía ‘verde’. Entre otras muchas lagunas.
Formación
De hecho la formación, en materia financiera y en todo lo que tiene que ver con la contabilidad doméstica y los presupuestos familiares, es uno de los argumentos reiterados en los últimos años por parte de los organismos reguladores. El Banco de España tiene preparada una gran encuesta a 20.000 hogares españoles, enmarcada en el programa de la OCDE para ver en 30 países qué saben realmente las personas en este tema, y conocer cómo toman sus decisiones. Hace diez años que la OCDE insiste en la necesidad de elevar el nivel de educación financiera de las familias, para que puedan manejar con más fiabilidad su dinero.
María Jesús Soto, que lleva más de 20 años volcada en la formación de sus clientes, y ha escrito libros de economía para niños, destaca que quienes tienen estudios superiores se han preocupado más por formarse «en los escurridizos temas financieros», mientras que en niveles inferiores «parece mucho más complejo e inaccesible adquirir conocimientos que en realidad entienden hasta los niños. Lo que les ha llevado a verse atrapados por las preferentes, por ejemplo, porque no se han visto protegidos, por falta de diversificación y por exceso de confianza en las entidades financieras tradicionales».
Lo que ha puesto de manifiesto la crisis es que «no se puede confiar a ciegas, que hay que buscar información para detectar en quién puede confiarse». Y señala que, en su experiencia, «disfruto mucho cuando veo que entender aumenta la autoestima de los clientes, así como su tranquilidad».
De momento las sentencias judiciales coinciden en un argumento claro: no se comprendía lo que se firmó, ni sus riesgos ni sus consecuencias.