TRIBUNALES
El acusado del atentado etarra en León niega que fuera el autor de los hechos
Sergio Polo recibe por videoconferencia la comunicación de su procesamiento.

El atentado se produjo en la calle Ramón y Cajal de la capital leonesa.
Sergio Polo Escobes «Lur», el acusado del atentado terrorista en León que costó la vida al Comandante Luciano Cortizo en diciembre 1995, negó ayer la autoría de los hechos que le imputa la Audiencia Nacional y recibió la comunicación de su procesamiento como acusado de la muerte del militar.
A través de una videoconferencia con el Centro Penitenciario de Botafuego (Algeciras), donde se encuentra el recluso etarra, el juez Juan Pablo González le hizo saber de su nueva situación a través de una declaración indagatoria en la que estuvieron presentes el fiscal, José Perals y Carmen Ladrón de Guevara, la letrada que defiende los intereses de la familia Cortizo erigida como acusación particular.
El magistrado titular del juzgado central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional envió también una comisión rogatoria a Francia para comunicar su procesamiento a Soledad Iparraguirre «Anboto», la jefa de los comandos terroristas que operaban en el país en aquella época y que dio la orden de cometer el ataque criminal contra el comandante.
El juez deduce que la orden de cometer el atentado la dio Iparraguirre por el contenido de una carta que halló la Guardia Civil en casa de Polo cuando se practicó su detención. Es parte de los hallazgos que posibilitaron la reapertura del caso, que estaba a punto de prescribir dentro de un mes y que fue objeto de una revisión por parte de los cuerpos especializados de la Benemérita, en su misión de revisar los asuntos relacionados con el terrorismo.
Según el auto de procesamiento, la jefa etarra le habría facilitado el material explosivo y le habría dado «instrucciones concretas» para cometer el atentado, en el que resultaron heridas otras cinco personas, entre ellas la hija del comandante, que viajaba en el asiento del copiloto.
Tras analizar el caso y varios informes policiales, el juez considera que existen «numerosos indicios» que permiten imputar a Iparraguirre y Polo por seis delitos de asesinato terrorista, cinco de ellos en grado de tentativa, y descartar como posibles autores a los miembros de ETA Javier Garcia Gaztelu, ‘Txapote’, y José Ignacio Alonso Rubio, que también frecuentaron el piso de Pasajes.
Según el magistrado instructor, ‘Anboto’ facilitó a Polo Escobes los explosivos, que el etarra colocó bajo el asiento del conductor en forma de bomba-lapa tras desplazarse en transporte público hasta León y forzar el vehículo del comandante con un destornillador.
La operación estuvo a punto de fracasar porque Polo Escobes no identificaba a la víctima.
El día del crimen, el coche realizó un trayecto de 300 metros y explotó cuando se encontraba detenido en un semáforo situado en la calle Ramón y Cajal, a la altura de la confluencia de las calles Renueva y Abadía. El militar murió en el acto y su hija Beatriz, que le acompañaba, resultó gravemente herida. Hubo tres damnificados más.