javier álvarez | oblanca
La evolución de toda la cadena de alimentación

Las empresas Oblanca siguen una tradición familiar que roza ya el medio siglo, y que ha sabido crecer en tamaño y en oferta hasta alcanzar mercados y gama para satisfacer en cada momento las necesidades del consumidor, que varían continuamente. Todo alrededor del pollo. De la industria inicial que compraba pollos vivos y los llevaba preparados a la carnicería a las industrias de hoy, que inician el proceso en las granjas de gallinas reproductoras y, a través del control de un centenar de explotaciones y criaderos, gestionan el tratamiento de millones de pollos que se crían, en distintas gamas, y son preparados cada vez en más formatos para llegar a todo tipo de mercados y consumidores. Un negocio que les convierte también en consumidores de otra de las principales materias primas agrícolas de la provincia, los cereales, a través de las fábricas de piensos. Y una apuesta permanente por la investigación y la innovación porque «la evolución es permanente». Una apuesta también por la mano de obra cualificada.