El centro de salud de Armunia tiene que cerrar y echar pacientes si hay una urgencia domiciliaria

Cartel que advierte del cierre por un aviso de urgencias, ayer.
La falta de personal en la atención primaria está provocando situaciones, cuando menos, cuestionables. Ayer se producía un hecho en el centro de salud de Armunia que, de ocurrir el 28 de diciembre y no durante la jornada de Reyes, parecería más una inocentada que una realidad propia de un sistema de salud óptimo. Alrededor de las once y media de la mañana, la única doctora de guardia en el centro y su enfermera tuvieron que interrumpir la atención de los pacientes que esperaban en sala para atender dos urgencias domiciliarias. Hasta aquí, algo habitual que también ocurre en otros centros de salud de la capital. Lo insólito llega cuando la doctora se ve obligada a echar a los pacientes a la calle para poder cerrar las instalaciones, que no tienen personal de seguridad. Con resignación por ambas partes —el personal sanitario asumió las quejas—, todos salieron del centro para volver «entre media hora y una hora más tarde». Una decena de pacientes mayores —generalmente con afecciones respiratorias— tuvieron que hacer tiempo en un día desapacible hasta que pudieron acceder nuevamente al centro de salud, en esta ocasión con bastante más cola de espera.
Detrás de esta comprometida situación está la desprotección de los centros de salud aplicada por la Gerencia Regional de Salud desde abril de 2013. En aquel momento, la Junta eliminó el servicio de seguridad privada de los centros de salud de José Aguado, Armunia, Eras de Renueva, el Crucero, La Palomera y Trobajo del Camino y los sustituyó de forma paulatina por un sistema de cámaras de seguridad, que sólo tiene cobertura en las zonas comunes; y no en todas, sólo en las más problemáticas.
En el caso de Armunia, la sala de espera está grabada por una cámara, pero no es recurso suficiente para mantener el centro de salud abierto cuando el único equipo médico que queda de guardia tiene que atender urgencias domiciliarias, que por supuesto intenta concentrar en una sola salida para que el perjuicio sea menor.
Protección
Aparte de la pérdida de empleo que supuso esta decisión para la seguridad privada, médicos y enfermeras se han quedado sin ningún tipo de protección ante posibles altercados, lo que puede generar, en casos ya extremos, riesgos para la integridad física de la plantilla sanitaria del centro.