Los pelos hallados en la ropa de la víctima del crimen de Navatejera son señal de lucha
Luis Frontela, el conocido forense contratado por la familia, está seguro de que casi todos pertencen al autor del homicidio.

Luis Frontela, en los juzgados de León, el día que vino a recoger las pruebas.
Diez de los pelos hallados en la ropa de la víctima del crimen de Navatejera tiene roto el bulbo. «Estos bulbos estaban en fase de crecimiento anágena en a cual no se caen espontáneamente, es preciso ejercer una fuerte tracción o dar un tirón para desprenderlos, lo cual es frecuente que suceda, entre otras veces, cuando la víctima se defiende del agresor. Este aspecto, unido a que son varios los pelos que se hallan en esta condición, aumenta el índice de probabilidad hasta considerar verosímil que entre esos pelos puedan hallarse algunos que procedan del autor o autores del homicidio de Rocío Fernández Ameijeiras», explica el conocido forense sevillano Luis Frontela, contratado por la familia de la víctima del crimen de Navatejera para tratar de hacer luz en el caso.
Desaparecida de su domicilio desde finales de mayo del año 2005, Rocío perdió la vida probablemente el mismo día en que se la vio por última vez en su casa. Vino a buscarla su compañero sentimental, según la versión de sus padres. Se había quedado embarazada y su pareja no deseaba tener el bebé. Se fueron y no volvieron a saber de ella por su boca. Su cadáver apareció en un vertedero de Navatejera a principios de junio, en muy avanzado estado de descomposición.
La representación letrada de la familia Fernández Ameijeiras pretende constatar si los pelos hallados en el sujetador y en la camiseta de la víctima se corresponden con el perfil genético del principal imputado. Pero el sospechoso se ha negado por dos veces a someterse a las pruebas de ADN. La última vez fue la Audiencia Provincial la que le instó a realizarlas.
Caso omiso. Los abogados del imputado entienden que no se han respetado las garantías legales en la cadena de custodia de las pruebas y que pueden estar contaminadas.
Desvela el informe de Frontela que se tomaron muestras de ADN a un individuo rumano que, según los familiares de la víctima, trabajaba para el padre del principal sospechoso del caso. «Eran demasiado cortos», se queja el forense «por lo que aunque en ellos tampoco se halaron semejanzas con los encontrados en la ropa de la víctima, para excluir definitivamente estos pelos debería repetirse el estudio realizado a esta persona cuando crezcan por lo menos cinco centímetros que permitan peinarlos».
El juzgado de Instrucción número 3 que conoce de la causa, desestimó por providencia de 25 de noviembre de 2014 la realización de esta prueba al imputado y a sus padres, alegando que esta práctica exige de consentimiento de los afectados, circunstancia que no se producía en este caso. La Audiencia Provincial revocó la decisión de forma parcial. Un auto de 8 de septiembre de 2015 confirma que es doctrina del Tribunal Supremo no tomar muestras a una persona sin su consentimiento, por lo que se le requiere a que así lo haga. «Si no lo hiciere «se le advertirá de que dicha negativa puede ser objeto de la correspondiente valoración en relación con los indicios que pueda haber contra él mismo». La defensa de la familia estudia las medidas que adoptará a continuación.