PASAJE DE ORDOÑO. COMIENZAN LAS OBRAS
León construye ocho mil metros para enterrar el último callejón sin salida
Arrancan las obras del complejo entre Ordoño y San Agustín que anula un anacronismo urbanístico en el centro de la ciudad.

Vista del interior del callejón de San Agustín, zona en obras para acondicionar el nuevo espacio de viviendas y locales.
Dos edificios y un área comercial levantados sobre más de ocho mil metros cuadrados borrarán de la faz de León al último callejón sin salida; un anacronismo que llegó a confundir el avance del comercio, esencial para entender el desarrollo de la ciudad. La cuenta atrás comienza mañana, con el inicio de las obras para acondicionar el espacio semiderruido que, en la espalda norte de Ordoño II, sostuvo hasta ahora un área de aspecto poligonero y trazos de suburbio industrial del final del XIX bajo sus tejados de chapa y uralita.
Desde mañana, desde el inicio de la cuenta atrás, restarán 24 meses para que en ese paréntesis que rompió el perfil del urbanismo en medio de la manzana más exclusiva del ensanche de León se levanten dos edificios de cinco alturas y una zona comercial con dos locales comerciales fuera de las dimensiones comunes a los que acostumbraba el entorno, en dos piezas de 1.735 y 1.000 metros cuadrados; con acceso desde la calle San Agustín y con acceso desde Ordoño II, avenida a la que desembocará la fachada sur de este proyecto. Y la vez, uno de los dos edificios que albergarán 43 viviendas de nueva construcción en pleno centro de la ciudad.
El proyecto sustenta también la apertura de un paso peatonal para comunicar las dos calles, al pie del costado oeste de la sede administrativa del Ayuntamiento de León, que al fin perderá las vistas hacia los tejados remendados de lo que un día fueron almacenes o negocios.
La culpa de este impulso que está llamado a abordar la transformación profunda de los aledaños de León es de una inversión de 18 millones de euros, que promueven cinco empresas consorciadas para llevar adelante una idea de rescate de la zona para la modernidad que si no se acometió antes fue porque la crisis se entrampó entre los planes de los artífices y el concepto de rentabilidad. «Esto se explica por el deseo de poner en valor la zona», resume Óscar Diéguez, que es gerente de Osan, la sociedad que da nombre al edificio y aglutina a la promoción que comparten las sociedades Opema, Domingo Cueto, García de Celis, Firmes y Caminos y el Grupo Adams. El inicio de este anhelo de reforma de cara y fondo de esos metros anclados en medio de la ciudad tiene como protagonista una permuta en el año 2005. «De los terrenos y parcelas de la Fernández Peña, una fundación benéfica, que era propietaria, y con la que acometimos una permuta», relata Diéguez sobre aquellos primeros pasos efectivos de la sociedad para alcanzar el más importante ahora, que abrirán las máquinas desde este lunes. Entre medias, los proyectos, el visado y aprobación de las administraciones, la licencia de obra, en la antesala ya de este inicio de ejecución, que concedió el ayuntamiento de León a finales del mes de noviembre. Fuera de discusión, sobre plano y maqueta, parace que queda lo que va a aportar la construcción al aspecto urbano que circunda el Ayuntamiento de León; en un punto tan próximo a donde hace cuatro décadas se levantó el edificio San Agustín, determinante para concebir el puzzle urbano que es desde entonces el mapa de la ciudad.
En el interés que ha despertado la promoción de viviendas en un anexo a la arteria más relevante de la urbe se mide la otra parte que valora el éxito de la iniciativa. «Lo cierto es que pueden quedar tan sólo un 25% de las viviendas sin vender; por eso creo que los leoneses han recibido muy bien este proyecto», revela el gerente de la sociedad. Venta en altura. Y también bajo suelo. Las dos plantas de subterráneo sobre las que se asentará la construcción se van a dedicar a plazas de aparcamiento. Una para los propietarios o residentes en las viviendas; la anterior, con un porcentaje de plazas de garaje para alquilar. El ritmo de adquisición es fluido en vísperas de que las obras terminen por dar el último empujón de marketing al proyecto. Diéguez especifica detalles sobre la amplitud del área comercial, nada atomizada y concentrada en dos locales de un volumen ambicioso. También para los planes de los promotores. «Tenemos la idea de contar con arrendadores potentes, firmas fuertes y con presencia comercial», expone ante los buenos augurios que le esperan a un callejón que hasta ahora llenaba de hangares el centro de León.