Diario de León

EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO

El fiscal piensa que hay sicarios que no rematan sus trabajos tan bien como lo hizo Montserrat con Isabel Carrasco

Reconoce que en varias fases de la instrucción se sintió como en un capítulo de El Padrino y sostiene que a las acusadas les faltó muy poco para que les saliera bien

Miguel Ángel Zamora
León

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El fiscal jefe de León, Emilio Fernández, aseguró ayer que hay muchos sicarios profesionales que no rematan sus trabajos con tanta perfección como Montserrat González, manifestó que en determinadas ocasiones de la instrucción ha tenido la sensación de encontrarse viviendo un capítulo de las películas de El Padrino y reconoció que el plan que desde su punto de vista habían trazado las tres sospechosa estuvo a punto de salirles bien y que si no lo consiguieron fue por muy, muy, muy poco.

Emilio Fernández, fiscal del caso Carrasco, organizó una comparecencia off the récord ante los medios de comunicación con una docena de periodistas que se comprometieron a no tomar imágenes ni sonido del encuentro y a informar únicamente de su contenido sin utilizar frases textuales.

Acompañado por el director de comunicación de la Fiscalía General del Estado, Fernando Noya, Emilio Fernández explicó que su intención única en este acto era dar a conocer la postura de la Fiscalía de primera mano. No aportó datos de la prueba y de la identidad de los testigos que ha citado para preservar su intimidad pero en torno al crimen en sí explicó que se trató desde su punto de vista de un plan muy bien planeado, extraordinariamente ejecutado y que por el momento elegido necesitaba de la colaboración de las tres acusadas. Se distribuyeron los papeles para su correcta finalización, según su teoría.

El plan estuvo a punto, muy a punto de salir bien y a veces dio la impresión al fiscal jefe, en algunas de las fases de la instrucción, de ser parte de una película de El Padrino, según sus palabras. Así, escenificó poniéndose en pie ante los periodistas, cómo la asesina confesa pasó a escasos centímetros del policía jubilado con la pistola en la mano y guardada en el bolso, pese a lo cual el agente retirado decidió seguirla y poner en peligro su integridad a cambio de conseguir la identificación y de instar luego a la detención de la entonces sospechosa. No hay muchas personas a las que se les ocurriría seguir a un delincuente de estas características, siempre según las tesis del fiscal.

El Ministerio Público entiende que de no ser por la participación del policía jubilado, el crimen hubiera tenido una muy difícil resolución porque a nadie se le hubiese ocurrido sospechar de la mujer del comisario de Astorga, de su hija afiliada al PP y aspirante a concejal y de una agente de la Policía Local. Las comunicaciones además se llevaron a cabo con un teléfono de prepago de un amigo del que nadie hubiera sospechado.

Fernández califica el crimen de asesinato porque Carrasco no tuvo escapatoria y cree que hay sicarios profesionales que no acaban su trabajo tan bien como ella. Se alejó con frialdad y su huida estaba tan bien pensada que para escapar usó un pasadizo que ni el mismísimo fiscal jefe conocía, según reconoció. Explicó que la idea de entregar el revólver a Gago era muy buena aunque señaló que no era su interés llevar el agua a su molino.

Está convencido de que Raquel Gago era parte del plan y las explicaciones de la imputada no convencen ni al fiscal ni a la instructora. Negó tener obcecación por incriminar a Gago y se declaró imparcial. Considera que nadie con sentido común puede creer la versión de la sospechosa porque tomó café con las otras dos acusadas 45 minutos antes del crimen y cuatro minutos después de morir la víctima estaba en el punto en el que Triana dejó el bolso, no sin antes recibir una llamada de 17 segundos. El móvil que guió a la agente fue el de la amistad, por más que el fiscal aseguró haber rascado para buscar en otras direcciones.

Asesinato y atentado

Jurídicamente, el caso se califica de asesinato porque no hubo opción de defensa para la víctima y de atentado porque el crimen se cometió contra la presidenta de la Diputación y no contra la persona. Se aplica la agravante de disfraz a las tres acusadas porque así lo estipula la ley y el fiscal propone 54 de los 99 testigos. El resto hasta 114 son peritos.

Explicó que la hija y la hermana de Carrasco han solicitado no comparecer y calificó de crucial el testimonio de la amiga de Raquel que aseguró no haber visto el bolso en el coche pese a que se subió al automóvil la víspera de la aparición de la pistola en el utilitario de la agente. Recalcó que las pruebas de imputabilidad no dejan lugar a dudas de que las tres imputadas están en perfecto estado mental y anunció que la defensa de madre e hija ha solicitado que el primer día del juicio oral se lean todos los escritos de acusación, con lo cual vaticinó que el interrogatorio de las tres sospechosas se prolongará hasta las sesiones de tarde de las jornadas de martes y miércoles.

Emilio Fernández, fiscal del caso, compareció en un off the récord ante la prensa local

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