NUEVOS LEONESES
«China ha cambiado más que León»
El año chino sirve para mostrar una nueva realidad. Ya no es un colectivo que hace la competencia al pequeño comercio; hoy China es una oportunidad que nadie quiere perder. Y León, tampoco. El Instituto Confucio es su gran escaparate. Así es un colectivo de 500 personas

Li Pin Wang, con su mujer y su hijo pequeño, en su restaurante de la capital leonesa, el pasado viernes
manuel c. cachafeiro | león
Son las nuevas generaciones de chinos. Algunos han llegado para desarrollar su carrera profesional en León; otros, familia de los primeros emprendedores que montaron bazares y restaurantes, llevan viviendo en León más tiempo que en su país de origen y están plenamente integrados, y la tercera rama del árbol serían los más pequeños, los que han nacido aquí y tienen doble nacionalidad.
En total, según fuentes del Ayuntamiento, en la capital leonesa están empadronados 492 chinos. La población apenas ha aumentado en el último lustro, pero la crisis no se ha llevado por delante la inmigración china de la ciudad, en contra de la dinámina general. De hecho, ha crecido. Hoy son 35 chinos más que hace cinco años.
Los chinos suponen en 5,1% de la población total extranjera en León, que bajó en el mismo periodo un 15,7%. De 11.225 personas a 9.464. Y otro dato, el padrón tiene hoy más mujeres chinas empadronadas que hombres, 260 por 232, al revés que en 2011, cuando eran más los varones (239) que las féminas (218).
Más allá de las estadísticas, la población china de León ya no vive tan encerrada en sí misma como cuando llegó la primera oleada de bazares y restaurantes, a finales del siglo pasado y principios de éste. «Puede ser», admite alguno de los protagonistas de las nuevas generaciones, que distingue más bien entre la población asentada desde hace años y los que se mueven en torno a las nueva macrotiendas chinas, que cambian más de ciudad. «León ha cambiado poco; China, en cambio, mucho. Yo ya no conozco casi mi pueblo», dice con ironía Li Pin Wang, que llegó a León de la mano de su tío, que abrió el primer restaurante chino en la calle Lucas de Tuy. Cuando se jubiló, cogió las riendas del negocio. De eso hace ya más de 15 años. La Gran Muralla mantiene su cartel en los dos idiomas, en recuerdo del primer monumento chino.
Wang y su mujer Chong, que trabaja con él en el restaurante, están plenamente integrados en la sociedad leonesa, hasta el punto de que su hijo Toni ya nació aquí. Toni, porque tiene dos nombres, uno en español y otro en chino.
Nuevo año chino
China espera que el año del «Mono de fuego», que comenzó hace una semana, sea mejor que el de la «cabra», uno de los signos con peor reputación en la civilización oriental, y al que algunos expertos atribuyen la bajada de nacimientos en China en 2015, hasta un 1,89 % interanual, la primera en cinco años.
Más allá de las creencias de cada uno, los chinos en León no han tenido, ni tienen, ese problema a la hora de formar familia. Muchos tienen más de un hijo y doble nacional. De hecho hacen una vida normal como cualquier otro niño en el colegio, tienen grupos de amigos, participan en actividades...
Sí hay algo curioso. Muchos niños chinos de León acuden al Instituto Confucio para seguir clases de chino. Aunque lo hablen en casa, allí estudian gramática, cultura... Es algo que confirma el director español del Instituto Confucio, Juan Lanero. «Es una forma de mantener las raíces», añade.
Y es que este centro, la versión china del Instituto Cervantes, se ha convertido en uno de los grandes escaparates de la nueva China en el mundo, y por suerte para León, donde se sitúa uno de los pocos abiertos en España. Chen Chen, su director chino, llegó a León en 2014, como Qi Fengli, maestra en el mismo centro. Ambos proceden de la Universidad de Xiangtan, fundada por Mao, con la que el instituto leonés mantiene una estrecha colaboración. Chen está especializado en cultura y lengua española y está encantado de estar en León. Al llegar, le impactó la Catedral, de la que dice que es famosa en todo el mundo, y define a la ciudad que le acoge con una frase de cosecha propia: «La ciudad antiprisa». «La gente de León es muy amable», concluye.
Inaugurado en octubre de 2010, el centro lleva el nombre de Confucio, el gran referente cultural del país asiático, que vivió entre los años 551 y 479 antes de Cristo. Sus dos grandes ideas, explica en este caso Lanero, siguen presentes en la sociedad actual china: La utopía, entendida como algo a lo que se puede aspirar, y la armonía. «La armonía es la que regula las relaciones entre las personas, entre el ciudadano y la sociedad, entre las regiones y el estado, entre las culturas y entre el ser humano y la naturaleza. Todos esos valores son los que definen nuestra forma de ser y nuestro modo de actuar», escribe Lanero en la web del centro leonés.
Gran escaparate
El Instituto Confucio, dependiente de la Universidad de León, se ha erigido estos días en el gran escaparate del nuevo año chino en León. El año 4714, según su calendario, y que corresponde con el año del mono, que representa la alegría, el ingenio y la creatividad. Conferencias, talleres de magia, ‘majiang’ (juegos de mesa), pintura de máscaras, realización de nudos chinos y una gran gala centraron las actividades.
Algo está cambiando. Todos los chinos que llegan a España ya no lo hacen, como los primeros, para montar un negocio. De hecho, en León, hubo protestas desde algunas instituciones por denuncias de competencia desleal. De aquello, poco queda.
Hoy, son también un potencial económico como turistas o inversores. Según un estudio de KPMG, China ha invertido en España más de 1.662 millones de euros, sobre todo en los dos últimos años, y se espera un gran desarrollo del turismo.
León, en este sentido, ya ha firmado algunos convenios en la reciente feria de Fitur, que se suman al acuerdo de hermanamiento con la ciudad de Xiangtan que rubricó el alcalde el pasado mes de octubre. Con este acuerdo, que engloba también a Castilla y León y a la provincia china de Hunan, se quiere «vincular a personas y actividades para el desarrollo de proyectos», explica el alcalde de León, Antonio Silván. La capital leonesa, según el primer edil, está «abierta absolutamente a todo», no solo en el ámbito cultural histórico y turístico, sino también empresarial e industrial, especialmente en ámbitos como la biotecnología y la biofarmacia.
Otra institución, la Universidad de León, lidera gran parte de los proyectos ya en marcha. Al Instituto Confucio, suma varios convenios con instituciones chinas, la última la Universidad de Hunan, una de las más antiguas e importantes del país oriental, que tiene 20.000 estudiantes de grado y 10.000 de postgrado. Otros convenios son con la Universidad de Xiangtan o la Universidad de Hunan de Medicina China. Con Xiangtan, la ULE desarrolla, además, el denominado ‘2+2/4+0’ en Ingeniería Mecánica, que permite el envío de profesores de la instituciónn académica leonesa a China para impartir docencia, así como que alumnos chinos puedan culminar sus estudios en León. Además, la Universidad de León ha participado algún año en la feria ‘China Education’, una de las más importantes del mundo, que se celebra en Pekín.
Negocios, turismo, enseñanza... Los bazares siguen siendo la gran actividad de los chinos en León y en España. Hay más de una veintena de León desde aquellos primeros que abrieron en los años 90, la mayor parte en León y su alfoz, Ponferrada, Astorga y La Bañeza, aunque también se han ido sumando en otros pueblos como La Robla o Valencia de Don Juan. Entonces, en 1996, apenas eran 26 los chinos en León.
Zi Lai tiene 35 años y lleva el bazar que su padre abrió en la calle de La Rúa y que pasa por ser de los más antiguos. En total, viven en León cinco hermanos y varios sobrinos. Está plenamente integrado, hasta el punto de que sus hijos van también a clases al Instituto Confucio para no perder sus raíces. Lai llegó a León cuando era adolescente pero no tuvo grandes problemas de adaptación. El español, dice, «no es muy difícil». Más bien, añade, lo que ha cambiado es su país, China, que se ha convertido en una potencia mundial. Ya no tiene sólo un bazar; también una tienda de moda.