ANTONIO CARRASCO PrESIDENTE SALIENTE DEL COLEGIO
«La mayor revolución en el Colegio en ocho años ha sido la tecnológica»

Antonio Carrasco, ayer en la Plaza de la Inmaculada. RAMIRO
Antonio Carrasco cierra un ciclo en el Colegio de Farmacéuticos tras ocho años de gestión centrados en la modernización tecnológica y la participación en los planes sanitarios ante el aumento de pacientes envejecidos y con enfermedades crónicas. «Los farmacéuticos tenemos mucho que hacer. Ya colaboramos con la administración y Sacyl para ofrecer una atención directa al paciente crónico, polimedicalizado y envejecido». Pero los farmacéuticos aspiran a más. «La sociedad ha cambiado. Hemos vivido unos años de crisis con 14 medidas de bajada de precios de referencia de los medicamentos con reducción de márgenes, hemos sufrido la crisis y estamos inmersos en un cambio sanitario importante. Los pacientes crónicos y envejecidos se llevan el 70% del gasto en sanidad. Es una realidad que está cambiando el tipo de paciente. Nos enfrentamos a una mayor demanda».
Para abordar los nuevos retos el Colegio de Farmacéuticos ha experimentado en estos años un gran cambio tecnológico. «Me encontré con un Colegio que empezaba a modernizarse, que venía de una época que había estado estancado. Hemos continuado con la modernización tecnológica y de comunicaciones con los colegiados. Hemos dado un cambio importante de mejoras de todas las tecnologías de facturación. Hemos renovado equipos, se han puesto nuevos programas de software, datos, ventanilla única, facturación, protección de datos, receta electrónica... La mayor revolución ha sido la tecnológica», explica.
El Colegio de Farmacéuticos está inmerso en la puesta en marcha de la receta electrónica «un proyecto largo que va bien, va cumpliendo los plazos previstos y acabará a finales de mayo. La últimas semana de mayo se conectarán todas las farmacias a la vez y a principios de junio empezarán a funcionar todas al mismo tiempo».
Los leoneses gastan en farmacia 120 millones de euros al año. «No es la provincia que más consume. Cada farmacia atiende a 1.200 habitantes cuando la media nacional es de 2.000». La tendencia a la baja se sufre especialmente en el medio rural. «En León hay 40 farmacias catalogadas como de viabilidad económica comprometida, con un futuro incierto. Están en zonas rurales de mayor despoblación, aisladas, en lugares donde no se mantienen otros servicios y la gente envejece». El futuro es una atención directa con el paciente. «La farmacia tiene que dar un servicio directo amparada por la administración. En Inglaterra las campañas de vacunación se hacen en las farmacias. Hay un campo infinito para utilizar la farmacia. Hay un montón de cribados que se pueden hacer en las farmacias. En Cataluña, los test del cribado del cáncer de colon se hacen en las farmacias con mucho éxito. En Castilla y León lo hemos propuesto varias veces. En autonomías con sanidades más punteras están utilizando a los farmacéuticos para servicios más profesionales, como los sistemas de dosificados a pacientes mayores que no se aclaran con la medicación. Aquí lo hacen las farmacias a título privado para los pacientes que lo demandan y lo pagan, porque lleva tiempo y el farmacéutico asume el riesgo de llevar el control. Es un servicio que en otras autonomías ya están haciendo a través de las farmacias desde las administraciones».
Carrasco defiende la devolución a las farmacias de la dispensación de los medicamentos hospitalarios ambulatorios. «Al llevar al Hospital estos medicamentos se carga el sobrecoste en el paciente, que tiene que trasladarse desde su pueblo todos los meses, cuando en su localidad tiene una farmacia a pocos metros».