Los menores copan el gamberrismo de pintadas y grafitis
De 14 autores idendificados en dos años, 13 no tenían la mayoría de edad, según la Policía Local.

Imagen de las pintadas en uno de los trenes históricos junto a la estación de Renfe. FERNANDO OTERO
m.c.c. | león
De los 14 autores de pintadas identificados por el Grupo Paidós de la Policía Local de León en los dos últimos años, 13 eran menores y sólo uno mayor de edad. Aunque el número de actuaciones policiales a lo largo de 2015 disminuyó un 37,5% respecto a un año antes, las denuncias aumentaron de 9 a 11, igual que las investigaciones. De las 16 de 2014 se pasó a 17 el año pasado.
El informe de la memoria de la Policía Local suma las actuaciones tanto por pintadas como por grafitis, sin hacer ningún tipo de distinción.
En 2014 el número de autores identificados por el Grupo Paidós fue de 9, todos menores de edad, mientras en 2015 fueron 5, en este caso 4 menores y una persona mayor de edad, y también bajó el número de perjudicados. De 15 en 2014 se pasó a 10 en 2015, un 33% menos.
Cuando este grupo policial realiza una intervención se sigue un protocolo, que pasa en primer lugar por la verificación de las pintadas y la confección de un reportaje fotográfico.
En una segunda fase, se trata de identificar al autor o autores, que no siempre es fácil, según las mismas fuentes, así como a los posibles perjudicados para informarles de sus derechos.
En este tipo de casos, a los autores se les puede aplicar diferentes leyes, aunque ya no está tipificado como diligencias penales. Tras la modificación de noviembre de 2015 del Código Penal, el trabajo de Policía Local consiste en aportar datos y pruebas por si los perjudicados quieren ejercer acciones civiles, recogidas tanto en la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana como en la Ordenanza para la Convivencia y Ciudadanía de León.
El problema en muchos casos es la identificación de los autores, ya que es difícil de probar en caso de que no se les localice in fraganti.
La zona ferroviaria es una de las preferidas, en este caso por los grafiteros, tanto en la estación de Renfe, donde el material de la Asociación de Amigos del Ferrocarril es blanco de pintadas periódicamente, como en los talleres situados en el barrio de Paraíso-Cantinas.
Otras zonas ‘clásicas’ de pintadas son la calle Sacramento, en este caso en uno de los muros de San Isidoro, o la zona de la cerca medieval desde la plaza de Riaño hasta Puerta Moneda. Además, por toda la ciudad se pueden ver ejemplos en forma de frases y dibujos o simples garabatos sobre paredes y entradas a cocheras.