La medida afecta a los manuales duraderos, ya sean impresos o digitales
Se considera libro de texto, según recoge la orden publicada ayer en el Bocyl, «los materiales impresos o en formato digital, de carácter duradero, que los centros docentes, en desarrollo de los contenidos establecidos en el currículo oficial vigente de forma global para cada área o materia» para que use el alumno. Los centros y los profesores son los encargados de elegir los libros más adecuados para formar a sus estudiantes y deben notificárselo también a las direcciones provinciales de Educación. Para facilitar a las familias la adquisición sin errores, a la hora de informar de los manuales elegidos se deberá indicar: título, autor o autores, editorial, etapa, ciclo y curso según corresponda, edición (en caso de existir varias) e ISBN.
El precio medio de un libro de texto escolar está entre los 22 y los 30 euros, y desde las asociaciones de padres siempre se ha reclamado la vigencia de estos materiales por el elevado coste que supone para las familias. Además, también reclaman más ayudas para la adquisición de estos materiales o, incluso, su gratuidad. Este año, las ayudas de la Junta han llegado a 8.810 familias y, a pesar de que el grueso del desembolso suele realizarse en septiembre, todo el proceso para la concesión de estas ayudas suele alargarse hasta marzo, ya avanzado el segundo trimestre.