De Turquía a León con una breve escala en Madrid
pacho rodríguez | madrid
El fotógrafo leonés llegó ayer a la base aérea de Torrejón de Ardoz, pasadas las 10,00 de la mañana, en un avión militar, acompañado por sus dos compañeros Antonio Pampliega y Ángel Sastre, después de haber sido liberados durante la tarde del este pasado sábado.
Este mismo sábado, el avión partió sobre las 22.00 horas para poner fin a lo que han sido 10 meses de secuestro, desde que se perdiera contacto con ellos el 10 de julio de 2015, y tenerse noticias de su cautiverio dos días después, 12 de julio.
A pie de escalerilla, en la pista de aterrizaje de la base aérea esperaban tanto familiares de los tres reporteros, como la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, cuyo departamento asumió la gestión e información tanto a partir de su llegada como desde el momento de conocerse la noticia del secuestro. El hermetismo informativo durante la jornada de ayer fue total, y tan sólo se anunciaron los sucesivos pasos para su traslado a España, después de pasar varias horas de espera en Turquía, uno de los países que, según fuentes oficiales, han colaborado activamente en la liberación de López, Pampliega y Sastre.
Expectación
Desde antes de las 9,00 de la mañana, fueron muchos los medios, tanto nacionales como internacionales los que se apostaron en las inmediaciones de la base aérea de Torrejón. También, durante ese transcurso de tiempo, los familiares de los ya liberados fueron trasladados hasta la base para poder recibir a los reporteros. Y una vez aterrizados, sin ninguna información añadida, un microbus los llevó a Madrid.
Última hora
La llegada a Torrejón del Falcon 900 de la Fuerza Aérea Española fue la mejor última hora de la jornada de ayer, una vez conocida la liberación de López y sus compañeros. Era el punto final a una pesadilla de casi un año, desde que permanecieron secuestrados en Alepo, al Norte de Siria, tras haber entrado en el país con el objetivo de hacer su trabajo de fotoperiodistas cubrir el conflicto que vive la zona desde hace años.
Supervivencia
Lo que se va sabiendo era lo previsible, que el cautiverio vivido tuvo que suponer una prueba de supervivencia extrema. Aunque se tratara de tres profesionales de experiencia probada y continuada.
Y ahora lo que queda por ver es la deseable recuperación del trabajo de tres persona dedicadas a contar la vida desde lugares en los que a veces es lo que menos importa. Y que ellos han conseguido dar a conocer desde la reivindicación de los derechos de los más débiles, en este caso las víctimas inocentes de las guerras.