Diario de León

EL POLÉMICO TTIP

El tratado entre la UE y EE UU amenaza al 10% del PIB provincial y 14.000 empleos

Las multinacionales norteamericanas, con prácticas agresivas y sustancias prohibidas en Europa, plantarán la batalla a las pequeñas y medianas explotaciones agrarias El TTIP pretende desdibujar las denominaciones de origen.

Protesta en Bruselas contra el TTIP, el acuerdo comercial que pone en peligro el PIB de la provincia

Protesta en Bruselas contra el TTIP, el acuerdo comercial que pone en peligro el PIB de la provincia

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León

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A. G. Puente | redacción

La geoestrategia mundial de los mercados, con el controvertido futuro acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP) sobre el tablero, traerá consecuencias en múltiples áreas de la economía provincial, especialmente el sector agrícola y la agroalimentario, las patentes de la industria farmacéutica, la energía (con la sombra del frácking), los servicios públicos y el propio ámbito laboral. La principal amenaza se cierne sobre el campo y la ganadería leonesas y las figuras de calidad que atesora en su despensa autóctona. Este sector en su conjunto representa el 10% del PIB provincial y emplea a alrededor de 14.000 personas. Además, ejemplifica el paradigma de las consecuencias que traerá fusionar dos visiones de la economía muy distanciadas: la norteamericana, totalmente liberalizada, frente a la europea, que mantiene múltiples mecanismos de protección.

La presidenta del Colegio de Economistas de León, Nuria González, explica que la Unión Europea precisa su reposicionamiento en el mercado mundial para no perder su privilegiada posición en el ránking internacional, donde ahora ocupa la tercera posición. Las previsiones fijan su caída hasta el duodécimo lugar en el año 2050, «por eso es necesario buscar socios importantes para competir con el creciente protagonismo de países como Brasil, China, India y la África emergente». Y para Estados Unidos los socios europeos representan «una oportunidad en un mercado competitivo».

Desde los sindicatos agrarios en León, el TTIP representa una amenaza de consecuencias imprevisibles. El responsable de Ugal, Matías Llorente, remarca que la agricultura y la ganadería europeas y las de Estados Unidos no compiten en las mismas condiciones. Y llama la atención sobre uno de los hechos más preocupantes para el sector: la utilización en USA de transgénicos en los cultivos y elementos químicos para alimentar al ganado no permitidos en territorio europeo, además de la potencialidad de las grandes explotaciones de unos y las pequeñas y medianas de los otros.

«Esta competencia supondrá la ruina total para cultivos como los cereales, el maíz o la soja con los que ellos utilizan transgénicos y aquí están totalmente prohibidos», alerta Llorente, quien califica el acuerdo comercial que negocian como «el mayor disparate a lo largo de la historia de la UE, arruinará al campo y la ganadería; nosotros jugamos con unas reglas distintas y estamos en inferioridad de condiciones».

En las filas de Asaja, su responsable en León, Arsenio García, se muestra también convencido de que el acuerdo «hará mucho daño a Europa, no nos interesa que salga adelante acabaría con la pequeña agricultura». Asegura que son dos formas de entender el sector y aquí se siguen otras normas, por ejemplo, para luchar contra enfermedades de la remolacha de azúcar como el pulgón o la araña. «Allí se utilizan tratamientos muy fuertes que aquí están prohibidos, con lo que a nosotros se nos obliga a gastar más dinero con el coste añadido que supone».

Actualmente, 7.500 agricultores están en activo en la provincia, 550 de ellos dedicados al ganado vacuno y alrededor de 150 al ovino y caprino.

Otro de los ámbitos sobre los que TTIP se cierne como una sombra amenazante es el de la despensa autóctona, donde León atesora uno de los mayores potenciales de España con sus 16 figuras de calidad. Estados Unidos apuesta por la denominada democratización del mundo de la alimentación, sin contemplar especificidades, por ejemplo, de denominaciones de origen o indicaciones geográficas protegidas. Allí ‘lobbies’ tan fuertes como el Consorcio por los Nombres Genéricos de los Alimentos (Consortium for Common Food Names) lucha para evitar que la Unión Europea se ‘apropie’ de productos ligados a su territorio.

En la gestora del sello IGP Cecina de León, uno de sus miembros, José Luis Nieto, constata que la única forma que tiene Europa de competir en los mercados es a través de la calidad de sus alimentos con los marchamos que así lo certifican. «Ya lo vieron hace cincuenta años los franceses e italianos y por eso crearon las figuras de calidad». Asegura que los costes de producción en Europa son muy elevados y las producciones cuentan con fuertes controles y regulaciones. «Todo ello no nos permite competir en igual de condiciones por eso nuestra lucha tiene que estar en los productos autóctonos en el ‘know how’, el conocimiento general heredado de nuestros antepasados en la tradición de estos alimentos». Ante esta situación, reivindica una protección de los alimentos singulares por parte de la UE, que quede blindada en el futuro acuerdo comercial. «De otro modo, ¿qué impediría elaborar allí también cecina como la de León?».

El presidente del consejo regulador de la Alubia de La Bañeza-León, también responsable de Asaja, Arsenio García, reconoce que el daño de la competencia desde Estados Unidos con su producto «ya es una realidad, compiten con enormes cantidades a bajos precios; la forma de selección y el calibrado de la materia es diferente en uno y otro lugar, nosotros intentamos competir con la calidad de la textura de nuestras alubias, promocionamos su singularidad».

Desde el sector del vino, sin embargo, el tratado TTIP se ve como una oportunidad. El presidente del consejo regulador de la DO Tierra de León, Pablo San José, enfatiza que «las figuras de calidad en el vino son reconocidas por los distintos países productores y Estados Unidos lo es». Matiza, además, que a través de la Oficina Internacional del Vino existen convenios específicos que salvaguardan la identidad de cada país con, incluso, tratados bilaterales.

«Creo que para el vino español el mercado norteamericano es el que representa más futuro, por el aumento del consumo y su renta per cápita alta y precisamente los vinos de León se sitúan en un segmento medio-alto, así que EE UU es un mercado atractivo y tienen una amplia cultura del vino», dice.

El sector de la agroalimentación en León suma más de medio millar de empresas y representa el 9% del PIB provincial, en el ámbito de las exportaciones supone el 15% de las ventas al exterior. Sólo los 16 sellos de calidad integran cerca de 3.500 explotaciones de ganadero y agricultores, generando un valor económico de alrededor de 50 millones. Toda la agroalimentación de la provincia en su conjunto mueve anualmente cerca de 300 millones de euros.

Pero el Tratado Transatlántico de Libre Comercio extenderá sus tentáculos a toda la sociedad en infinitos ámbitos, tal y como denuncia el secretario provincial de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández. «Nos afecta a todos, es un tratado por el que los estados renunciarán a su soberanía y cederán el gobierno de a las multinacionales».

En el mercado laboral, advierte, en Estados Unidos no están adheridos a convenios y normas de la Organización Mundial del Trabajo (OIT). «En Europa las legislaciones son homogéneas, cubren las espaldas de los trabajadores». Insiste, además, en los perjuicios para la agricultura y la ganadería. «Aquí están protegidísimas, no se permiten transgénicos, además sus explotaciones intensivas se nos comerán y mandarán las marcas de calidad a freír espárragos, eso por lo hablar del riesgo que correrán los ahora salvaguardados derechos de los consumidores». Otro riesgo que plantea se centra en el ámbito energético, «abrirá la puerta a prácticas del frácking y en León tenemos muchos terrenos graníticos».

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