LA REFORMA DE LA CALLE
La peatonalización de Ordoño II dejará un solo carril de uso restringido
Los técnicos municipales ultiman el proyecto que cuenta con un presupuesto de 780.000 euros ya reservado para ejecutar este año

Ordoño II tendrá sólo un carril de uso restringido y será una nueva zona peatonal
álvaro caballero | león
Aunque todavía se espera el encaje político para sacarlo a contratación, previsiblemente después de las elecciones generales del 26 de junio, el proyecto para la semipeatonalización de Ordoño II ya está definido, encima de la mesa y con la partida presupuestaria consignada. La dotación de 780.000 euros se empleará en que los 450 metros del vial se conviertan en la conexión peatonal del casco histórico con el Ensanche, a través de la prolongación del espacio público desde la Catedral hasta la estación de llegada de la alta velocidad. Casi medio kilómetro en el que, al final, se ha optado por hacer un rediseño integral que dejará tan sólo un carril de circulación —restringido para autobuses públicos, vehículos de servicios, residentes y cargas y descargas en horario limitado— y hará que las aceras superen los 11 metros de anchura, con áreas de estancia y posibilidad de colocación de escenarios para espectáculos y eventos. Nada que ver con el tránsito actual, ni con el deterioro del adoquinado por la circulación que ha torturado la calle durante los 18 años que van desde que se ejecutó la reurbanización en coincidencia con la construcción del aparcamiento subterráneo.
Para evitar estos desperfectos, que hacen que los adoquines se muevan por la falta de consistencia que provocan las vigas de hasta 12 metros colocadas para cubrir el subterráneo, los técnicos responsables de la redacción del proyecto apuestan por que el carril de circulación se ejecute con aglomerado, aunque pintado para no desentonar con el resto de los materiales. Su mancha será apenas de 2,6 metros de anchura, después de que se haya decidido eliminar el otro carril existente en la actualidad para incorporarlo como espacio peatonal puro. No habrá diferencia de alturas con las aceras, sino que estará al mismo nivel, como sucede en el resto de zonas peatonalizadas en la capital leonesa.

Acera creciente
Estos 2,5 metros que se ganan no se repartirán de manera proporcional entre las dos aceras. En lugar de colocar el carril de circulación en el medio, lo que reflejan los planos es que el espacio de acera se ganará primero en el lado izquierdo de la circulación, desde Guzmán hasta el cruce con Alcázar de Toledo, y luego se hará un pequeño giro del vial de los coches para que la mayor amplitud quede en el lado derecho hasta entroncar con la plaza de Santo Domingo. De esta manera, habrá un extremo con una anchura de más de 11 metros y otro en el que se mantendrán los 8,5 metros actuales, dispuestos para todo tipo de usos públicos.
La ampliación de las aceras se simultaneará con el cambio de las jardineras, sobre todo en el tramo entre Alcázar de Toledo y Santo Domingo. Se jubilan las cuadradas que hay en la actualidad para optar por un diseño poligonal, en pendiente, que se remata con bancos para favorecer las zonas en las que poder pararse. No serán los únicos espacios en los que los ciudadanos encontrarán asiento, sino que habrá varios repartidos por la calle. Todo dentro de unos planos en los que el mobiliario urbano anota también la aparición de más jardineras, móviles en este caso, en el entorno de la entrada al párking, así como otras en altura para configurar una imagen similar a las pérgolas.
Al margen de tres zonas de carga y descarga, dos paradas de autobús y una de taxis, el trazado se remata a una misma altura, pero sin carril bici como habían pedido los colectivos sociales. No lo habrá, después de que los técnicos insistieran en que no existe en ninguna de las zonas peatonalizadas de la ciudad, donde rige como criterio la preferencia primero del peatón, luego de las bicis, que no podrán sobrepasar los 10 kilómetros por hora, y en último lugar el resto de los vehículos.
Con todo el trabajo técnico listo, el impulso del proyecto depende ahora de la celeridad o no que quieran imprimir los responsables del equipo de gobierno a la contratación del proyecto, que debe salir a concurso público. Su retraso más allá de julio, por la necesidad de cumplir con los tiempos administrativos, podría hacer que se complicara su ejecución dentro de este año. Las ofertas serán las que definan la bajada sobre los 780.000 euros que hay como presupuesto reservado.