TRIBUNALES
La fiscal rebaja de 21 a 14 años la pena que pide por el crimen de Las Ventas
El procesado confiesa que mató a su madre, se muestra arrepentido y llora al recordarlo

El acusado a su llegada a la Audiencia Provincial para el juicio.
miguel ángel zamora | león
Lloró al recordar los hechos y le costó articular palabra cuando la fiscal le pidió que relatara cómo ocurrió el crimen. «Fui a la cocina, entré a mi habitación y cogí la maza y la golpeé por detrás. No recuerdo cuándo usé el cuchillo, sé que primero le pegué con la maza, de eso estoy seguro. Ella trató de defenderse pidiendo socorro y defendiéndose pero cuando ella ya no respondió salí de la cocina y busqué las tarjetas y el dinero. Revolví toda la ropa. Quise disimular el crimen y para eso me cambié de ropa. Dejé allí una camisa de cuadros y me fui a mi casa a seguir consumiendo droga. Saqué 600 euros por la noche y otra vez 600 más al día siguiente. Lo gasté en droga y en un piso de prostitución».
Pero la versión de Manuel Esteban M. F. no concuerda con lo que dicen las pruebas periciales. «Las heridas que presentaba la víctima son casi todas de carácter defensivo, prácticamente todas en las dos manos. Se dividen en incisas y en contusas. Unas son obra del cuchillo y otras se las atribuimos a la maza. La muerte fue rápida aunque no inmediata. La víctima presentó una importante defensa. Pensamos que primero usó el cuchillo y luego la maza porque si no, no habría habido tantas evidencia de defensa».
Aún así, el juicio por el crimen de Las Ventas quedó visto para sentencia, en virtud de la benevolencia de la representante del Ministerio Fiscal que redujo a catorce años y dos meses de prisión la pena que propone, por entender que el procesado se encontraba bajo los efectos de las drogas la noche del crimen. La defensa insistió en solicitar la libre absolución, bajo la premisa de que el investigado (antes imputado) no era consciente de sus actos cuando mató a su madre en febrero de 2015 en una vivienda de la calle Palacio Valdés, cerca de la subida a Hospitales.
CURIOSA DETENCIÓN
«La Guardia Civil estaba buscando a otra persona y me detuvieron porque iba descalzo. Confesé los hechos creo, aunque no me acuerdo muy bien», explicó. A los agentes les llamó la atención su aspecto desorientado, pero no necesitaron decir nada. «¿Me vais a detener por matar a mi madre?», preguntó. El resto fue todo en cadena aquella mañana del 25 de febrero de 2015.
El procesado se declaró culpable desde el primer minuto del interrogatorio. «Vivía con mi madre para que me tuviera controlado. Quince días antes había empezado a dormir en su casa. Aquel día comí con ella» manifestó antes de arrancar a sollozar. «Mi madre marchó a...» No pudo terminar la frase.
Sus hermanas, con las que ha recobrado la relación familiar, no tuvieron que pasar por el trance de verlo sentado en el banquillo de los acusados. «Estuve en casa de mi madre, compré dos rayas de cocaína. Empecé a consumir en julio de 2013 y en aquellos días lo hacía a diario. Quería dejarlo pero no podía. No habíamos discutido, pero no tenía dinero y fui a su casa porque me vino esa idea. Cogí una maza, el cuchillo ya estaba allí. Tenía idea de matarla pero no sabía si iba a hacerlo. Si no hubiera estado drogado, seguramente sólo la hubiera robado. Que mi madre me controlara me hacía sentir atado. No era exactamente control, pero ella lo llevaba fatal y yo no era capaz de dejarlo. No me entregué a la Policía por falta de valor y por miedo. Tuve ideas de suicidio, más que intentos. Ahora estoy sometido a tratamiento. Estoy arrepentido», dijo.