Diario de León

JUICIO EN ROMA

Monseñor Vallejo está en semilibertad a la espera de sentencia por el ‘Vatileaks2’

No puede salir de Ciudad del Vaticano y, pese a las opciones, está «más seguro» en el cuartel

Vallejo Balda.

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El execónomo de la Diócesis de Astorga Lucio Ángel Vallejo Balda, procesado en el caso Vatileaks2 acusado de filtración de documentos, está desde el sábado en régimen de semilibertad con obligación de permanecer en la Ciudad del Vaticano. Hasta entonces, era el único preso del Vaticano.

La abogada de oficio de Vallejo Balda, Emanuela Bellardini, explicó ayer que como el religioso no tiene domicilio en el Vaticano se le preguntó dónde quería ser alojado y este decidió quedarse en la misma habitación del cuartel de la Gendarmería donde se encontraba hasta ahora al sentirse «más seguro», informó Efe.

Vallejo confesó tras la audiencia que está «muy bien» y que ha intentado mantenerse en forma y que camina hasta «10 kilómetros cada día» y que suele leer mucho y «no toma ningún tipo de medicamentos». «No he engordado ni un gramo», aseguró tras el final de la audiencia de ayer.

Al ser preguntado si podía comunicarse con el exterior, Vallejo Balda afirmó que «en teoría sí», pero que «no tenía su teléfono móvil» ya que le fue requisado cuando fue encarcelado el pasado 1 de noviembre.

Vallejo Balda suele levantarse a las siete de la mañana y tras sus oraciones le suben el desayuno, y después puede pasear o leer y cada día se echa la siesta. También celebra misa todos los días en la iglesia de San Pelleggrino, en los jardines Vaticanos, y antes podía pasear en los patios internos del cuartel de la Gendarmería, pero ahora es libre de circular donde quiera dentro de los muros de la Ciudad pontificia. El médico le visita todos los días y recibe una vez a la semana al psiquiatra del Vaticano, Enrico Rossin, y también recibe una vez cada siete días visita de familiares y amigos; con el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, se ha encontrado en dos ocasiones, explicaron fuentes del entorno de Vallejo.

En este régimen de semi-libertad, aunque privado de un teléfono personal, el sacerdote español que se enfrenta hasta a ocho años de pena afronta la última fase del proceso que comenzó el pasado 24 de noviembre. En la audiencia de ayer se fijaron los próximos 4, 5 y 6 de julio para escuchar la petición de pena de la fiscalía y los alegatos de los abogados de los cinco imputados.

Los imputados en este proceso además de Vallejo, son Francesca Chaouqui y el administrativo Nicola Maio, exmiembros de Cosea y los periodistas que publicaron los datos en dos libros, Emiliano Fitipaldi y Gianluigi Nuzzi. Éste último negó ayer haber tenido un «consistente intercambio de correos con Vallejo» y aseguró que sólo le escribió uno «con una consulta sobre un presunto fraude al IOR (banco vaticano)».

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