Los profesores denuncian que todavía hay media docena de ‘colegios gueto’
Exigen medidas urgentes y que se dé un reparto equitativo de los alumnos y planes concretos.
A. Calvo | León
La Junta de Personal Docente de León hizo ayer balance del curso escolar que está a punto de finalizar denunciando que en la provincia de León existen al menos media docena de centros gueto, repartidos principalmente en los extrarradios de las ciudades. Por este motivo, y tras lo sucedido en el Colegio La Puebla de Ponferrada, los integrantes de la junta reclaman a la Consejería de Educación y a la Dirección Provincial que tomen medidas urgentes al respecto tales como asegurar una distribución equitativa del alumnado, planes concretos e individualizados para cada centro y «que no vuelva a plantearse ningún cierre de un colegio público mientras se mantengan los conciertos educativos», como recordó el presidente de la Junta de Personal Docente, Javier Fernández, quien insistió en que estos centros «están abandonados» por las administraciones y el informe emitido en febrero por el Procurador del Común, Javier Amoedo, que lo calificó de «demoledor» con las políticas llevadas hasta ahora al respecto con «reacciones erráticas y contradictorias». «Pudiendo ser un ejemplo de integración, colegios como La Puebla se han convertido en centros gueto a pesar del esfuerzo del profesorado», recordó Fernández.
Así, los representantes sindicales volvieron a exigir que la Junta no aumente los conciertos educativos cuando los centros públicos cuentan con vacantes y a criticar el modelo bilingüe, que actualmente esta siendo evaluado por la Consejería de Educación, aunque de nuevo, «de forma atropellada» y por una empresa privada. Las críticas a la implantación de la Lomce, el cierre de la escuela de infantil Tierno Galván de Villablino o las reválidas, entre los aspectos negativos del curso.
Conservatorio
En relación a la polémica sobre el Conservatorio de León, los docentes exigieron «un proceso de negociación para llegar a un acuerdo que permita a la ciudad tener un centro como los de Valladolid o Burgos». Insistieron en lo negativo del traslado al estadio de fútbol y urgieron a las administraciones —Junta, Ayuntamiento y Diputación— «que dejen de tirarse la pelota» para encontrar una solución, que debe ser consultada con la comunidad educativa.