El fiscal vaticano reclama tres años de cárcel para Vallejo por el Vatileaks 2
El promotor de justicia le ve «motor principal» del plan para divulgar material reservado.
dl | el vaticano
El fiscal del Vaticano pidió ayer tres años y un mes de prisión para el sacerdote español Lucio Vallejo, ex ecónomo de Astorga, por divulgar material clasificado de índole económica de la Santa Sede en el caso conocido como «Vatileaks2». El promotor de justicia (fiscal) Gian Piero Milano solicitó esta condena ante el Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano después de considerar al monseñor como «personaje principal y motor principal» de un plan destinado a divulgar material reservado vaticano. La defensa del prelado pronunciará hoy su alegato y la sentencia se espera para el próximo miércoles, concluirá el proceso que arrancó el 24 de noviembre.
Vallejo, a quien ayer pudo verse aparentemente sosegado e incluso saludando a algunos de los presentes en la sala, afronta esta posible condena cuando ya ha pasado nueve meses bajo medidas cautelares y actualmente se encuentra en estado de semilibertad. Se le acusa de revelar información relativa a la comisión investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (Cosea), de la que era secretario y en la que al parecer conformó un «grupo en la sombra» junto a otra imputada, Francesca Chaouqui. Para esta ex miembro del Cosea el fiscal solicitó la mayor condena del proceso: 3 años y 9 meses de prisión al considerarla «inspiradora y verdadero motor» de un esquema operativo dirigido a divulgar información.
Por otro lado, el procurador reclamó una condena de un año y nueve meses para el secretario Nicola Maio, excolaborador de Vallejo y de quien dijo que simplemente prestaba «apoyo ejecutivo». Estas tres personas están imputadas por dos delitos: pertenencia a asociación para delinquir y divulgación de material clasificado, unos cargos que pueden acarrear penas de hasta 8 años de cárcel de acuerdo a la legislación de la Santa Sede.
En el proceso también permanecen imputados los periodistas Gian Luigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, acusados únicamente del delito de revelación de secretos, al publicar en sendos libros el mencionado material proporcionado supuestamente por los otros acusados. El fiscal pidió un año de prisión para Nuzzi mientras que en el caso de Fittipaldi optó por reclamar su absolución por «falta de pruebas».
El fiscal ilustró que, de acuerdo a la investigación y a la declaración aportada por diferentes testigos, Vallejo Balda y Chaouqui «forjaron una alianza para adquirir poder» de forma paralela al Cosea y a espaldas de las autoridades. Lo hicieron incluso traicionando la confianza del papa Francisco, quien encargó la institución de esta comisión con el fin de arrojar luz en las cuentas vaticanas. Situó el origen de su presunta colaboración en junio de 2013, poco antes de la institución del Cosea, y en base a la información y las comunicaciones recabadas, ya por entonces se percibía según el fiscal «una sensibilidad a realizar una actividad conjunta». Señaló que Vallejo y Chaouqui ejecutaron una fase de recopilación de documentación durante el funcionamiento del Cosea y, tras su extinción y al no alcanzar los puestos que deseaban en el Vaticano, entraron en contacto con los periodistas para divulgar los secretos.