León quiere transformar Cantamilanos y La Inmaculada en barrios piloto de innovación
El Ayuntamiento envía el plan a la convocatoria de la UE para lograr el 80% de los 6,2 millones de la intervención.
Álvaro Caballero | león
Al fondo de la ciudad está La Inmaculada, con Cantamilanos acaballado a los bordes de la carretera de Asturias. Los dos barrios, casi uno solo en esencia, forman parte del extrarradio que se pobló a mediados del pasado siglo fruto del desarrollismo: casas humildes, calles estrechas y sin equipamientos. Sobre esta zona agraviada por su aislamiento pone el foco ahora el Ayuntamiento de León para definir el proyecto enviado a la Comisión Europea: un plan presupuestado en 6,2 millones de euros que apuesta por transformar los dos barrios en zonas piloto de innovación energética. Este escaparate, cuyas medidas se trasladarán luego a otras áreas de la ciudad, convertirán las antiguas escuelas en un centro de referencia en eficiencia energética, que atraiga empresas de innovación, y convertir sus 240 viviendas en un modelo de ahorro de consumos, a partir de financiar su rehabilitación y desarrollar una red de calor alimentada con biomasa.
Pero la estrategia va más allá. El documento trasladado a la UE recoge que en las antiguas escuelas se crearía un centro de «referencia en cuanto a su consumo energético» con espacio para un «vivero de empresas» de este campo, así como de la «economía circular y la ciberseguridad», que ayuden a abrir el barrio a la entrada de actividades, que ahora son inexistentes. Este edificio controlaría todas las actuaciones de dinamización empresarial, cultural y medioambiental, en las que tendrían un papel capital los habitantes del barrio.
En el inmueble se instalaría «un sistema de préstamo de bicicletas de motor eléctrico autorrecargable» y una «flota de vehículos eléctricos de uso compartido». Este parque, de uso «prioritarios para los vecinos y los trabajadores, utilizaría «un sistema de estacionamiento inteligente en diferentes zonas de la ciudad reservadas para ellos que señale en cada momento de uso aquellas plazas que se encuentran disponibles», además de que contaría con «geolocalización y grabado de rutas para analizar y monitorear los recorridos más habituales y los gastos de consumo energético». Todo un conjunto de estudio para trasladar a otras zonas de la ciudad con posterioridad y valorar la «mejoría de la salud» y la reducción de la contaminación.
El proyecto incide en que se financiaría la adopción de medidas «innovadoras de rehabilitación energética» que llegarían a cubrir «240 unidades habitacionales». Esta inversión abarcaría desde la ejecución de «envolventes térmicas» en las casas para mejorar su aislamiento hasta el asentamiento de sus «condiciones de habitabilidad» para «garantizar la seguridad y el confort». Ahí entraría el abastecimiento con biomasa para «reducir las emisiones de CO2 y acercarse al consumo energético mínimo», según se cita en el trabajo, donde se apunta que se mejoraría la urbanización de la zona.
El plan llega en paralelo al rechazo surgido en el barrio contra la central de biomasa, que se quiere ubicar en una parcela municipal de la carretera de Asturias. Aunque esta infraestructura no figura dentro de las inversiones pedidas a la UE, sí que se cita como fuente de alimentación, de acuerdo al proyecto enviado el pasado 30 de marzo a la Comisión Europea, que debe contestar ahora si aporta los 4,9 millones solicitados, el 80% del presupuesto total.