caja rural sigue creciendo en león
El orgullo de una gestión basada en conocer al cliente
La entidad abre nueva sucursal en Santa Ana, sigue el modelo de banca «prudente y cercana» y se fija como objetivo para este año alcanzar . un volumen de 450 millones y los 25.000 clientes en la provincia.

Alejandro Hidalgo, director de Zona de Caja Rural en León, en la sede de la nueva sucursal de la entidad en Santa Ana. F. OTERO PERANDONES
maría j. muñiz | león
«Nos sentimos orgullosos de ser una entidad pequeña y de llamarnos Caja Rural. Seguimos el modelo de banca cooperativa, prudente y cercana, muy comprometida con el desarrollo local. Y poner nombre y cara a nuestros clientes, acompañarles a largo plazo, es nuestro principal valor añadido». Así resume la filosofía de la entidad financiera Alejandro Hidalgo Borbujo, director de Zona de León.
Caja Rural acaba de abrir su sexta oficina en León capital, «la cuarta en los últimos dos años»; y suma ya quince sucursales y unos 50 empleados en la provincia. «Abrimos nuevas oficinas porque nuestros clientes siguen demandando mayor servicio, y esta es nuestra manera de ofrecérselo. Seguimos una política diferente a la del resto de las entidades, todas cierran oficinas y nosotros seguimos abriendo. Creemos que con sucursales más grandes se da un peor servicio al cliente, son más impersonales. Sabemos que es difícil rentabilizar las nuevas instalaciones, pero apostamos por pequeñas oficinas con poco personal, que sigue nuestra filosofía de humildad, trabajo, sacrificio y mucha voluntad para alcanzar las metas. Que es lo mismo que hacen las empresas con las que trabajamos».
La nueva sucursal de Santa Ana está dirigida por Fernando Pardo Suárez, y en ella trabajan también Virginia Cadenas Pérez y Jairo Gutiérrez Alegre. «Hemos abierto esta oficina porque la zona de Santa Ana es una de las de más densidad de población, y con una fuerte presencia de entidades financieras. Buscamos ofrecer la mayor cobertura posible», señala Hidalgo.
El director de zona hace hincapié en que Caja Rural «tiene una fuerte apuesta por León, llevamos aquí 20 años y es un mercado prioritario para nosotros». Un mercado que han ganado además cliente a cliente. «Sabemos lo duro que es, pero esa es también una de nuestras grandes fortalezas». Esa y un equipo humano de «gente comprometida, a la que le gusta lo que hace y lo hace con pasión. El éxito es también de nuestros clientes, que son quienes más nos recomiendan a otras personas».
El objetivo de Caja Rural «no es hacer operaciones puntuales con estos clientes, sino acompañarles a largo plazo. Con las empresas hemos pasado buenos y malos momentos, y seguimos ahí. No nos interesa el corto plazo».
Alejandro Hidalgo incide en que Caja Rural es una empresa «como tantas otras que trabajan con nosotros, nos miramos en el mismo espejo que ellas. Buscan rapidez, cercanía y que les conozcas. Y ese conocimento es un plus también para la entidad a la hora de valorar los riesgos. Para nosotros es fundamental poner nombre y cara a cada uno de los clientes». Y eso es algo que también ellos valoran. «Es verdad que la era digital está aquí, es irrenunciable. Nosotros estamos preparados para ella. Tenemos una banca electrónica potente, que además exportamos a otros países; una de las mejores web del mercado, pago por móvil,... A nivel tecnológico estamos preparados para cualquier producto y circunstancia. Pero al final el cliente siempre viene a la oficina. Y aquí tiene que sentirse como en casa».
Caja Rural ofrece «todo tipo de productos», pero tiene especial conocimiento de dos sectores. «Uno es el mundo agrario, ahí no admitimos lecciones, lo conocemos perfectamente. Otro el de las pymes, que aprecian especialmente la cercanía, el conocimiento y la flexibilidad».
La cercanía la da también una plantilla perfectamente integrada en la provincia. «Casi la totalidad de los directores han salido de la Universidad de León. Han comenzado de becarios y pasado por todos los puestos de la oficina. Eso es muy importante porque transmite la filosofía de la caja».
El objetivo para este año: alcanzar los 450 millones de euros de volumen de negocio, llegar a los 25.000 clientes y seguir rebajando la mora, que ahora está en el 4%, «una de las más bajas del mercado». Porque «no hay entidades grandes y pequeñas, sino bien o mal gestionadas. Y nosotros no hemos recibido ninguna ayuda pública».