Diario de León

Valverde exige liberar la AP-71 para aliviar la tensión de tráfico en la N-120

Los pueblos del alfoz oeste de la ciudad denuncian un «infierno» a diario en la carretera.

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l. urdiales | león

Un año después del hoyo que excavó la línea continua de más de tres kilómetros entre las márgenes de la N-120, la que bloquea acceso a viviendas y negocios, Valverde de la Virgen espera una respuesta del Ministerio de Fomento. En vano. Más de veinte mil vehículos saturan cada día las travesías de las localidades del alfoz oeste de León, un viacrucis para los habitantes, usuarios y transeúntes de la traza urbana, que en esta zona multiplica el trasiego de la ruta Jacobea. El Ayuntamiento urge a los responsables de esta sección estatal de carreteras del Estado, responsable últimos también de la línea continua que desde hace doce meses complica la movilidad en el entorno, a un solución a la saturación del tráfico.

Liberar en cinco kilómetros el peaje de la autopista AP-71, desde los enlaces del nudo contiguo a La Virgen del Camino a Villadangos, para que exista una alternativa en el tráfico que a diario, por la Nacional 120, entre León y Astorga, entre León y Ponferrada, entre León y Galicia, atormenta a los ciudadanos del municipio apegado a la ciudad. «Esto es insoportable», relata el alcalde, David Fernández, a pie de carretera, mientras la presión y el ruido rodado de los motores dificulta la conversación. En día se cumple un año desde que Fomento decidió pintar una línea continua en la carretera, durante tres kilómetros, que acabó por colmar el vaso de la paciencia de los vecinos de los pueblos de Valverde, San Miguel y Robledo (afectados directamente por la travesía o por los accesos condicionados); un área donde florecieron urbanizaciones que alentaron el traslado de población desde otros puntos.

Ese tráfico intenso y agobiante que describe el alcalde de Valverde desde el arcén de la misma N-120 no sólo afecta a estas localidades de la traza; también se sienten damnificados los usuarios de los accesos por la carretera de Montejos, una de las comunicaciones que sirve para enlazar el Órbigo con la capital leonesa a través de una carretera que muere en un cruce limpio, y atascado. O los aledaños de localidades del municipio, como Fresno o la Valdoncina, o Quintana, que se ven taponada por la densidad de circulación con estructuras tercermundistas. «Es que desde los enlaces de la A-66 hacia adelante, no paran de salir vehículos, y la autopista está prácticamente sin uso», describe para razonar la propuesta el alcalde, alentado en la reclamación por los presidentes de la juntas de San Miguel y Valverde y los recursos planteados ante Fomento por el área de Urbanismo, que gestiona Néstor Santos. «Esto es un infierno para el desarrollo de la vida de los habitantes de la zona, para los desplazamientos domésticos de gente que viene a atender negocios, para el desarrollo económico», argumenta el alcalde sobre la razón que dice asistir a la propuesta remitida a Fomento.

La que Fomento no contesta, después de plantar una línea continua para blindar a más de 20.000 vehículos a diario, a los que vigilará en breve un radar de tramo. Por si fuera poco todo lo anterior que satura a San Miguel y Valverde.

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