Acentúan la vigilancia de la policía en los puntos limpios
Detectados grupos que se dedican al saqueo de los materiales útiles.
miguel ángel zamora | león
Un informe de la gestión de los puntos limpios señala que los de León han sido utilizados en el último año por una media mensual de 2.376 personas, cifra que deriva de los 28.517 que en total han hecho uso de esta opción a lo largo de los doce últimos meses. Se trata de dar la mejor salida a los aparatos electrónicos y a los electrodomésticos que quedan fuera de servicio y genera 800.189 kilos de residuos.
No obstante, Fernando Salguero, portavoz del equipo de gobierno del Ayuntamiento de León, alertó ayer de una práctica por la que determinados colectivos de personas esperan la llegada de ciudadanos con estos aparatos para ofrecerse a llevarlos a su destino final. No lo hacen, los arrojan en cualquier punto inopinado y previamente se quedan con los elementos de valor que haya en el interior de sus mecanismos, motivo por el que la Policía Local establecerá un dispositivo especial de control en estas áreas.
Selectivos
Los puntos limpios son centros destinados exclusivamente a la recogida selectiva de residuos «de carácter especial», generados en los domicilios donde el ciudadano podrá acercarse a depositarlos de manera gratuita y en un amplio horario. El objetivo de los Puntos Limpios es llevar a cabo una recogida adecuada de los residuos, evitando así el abandono indiscriminado de estos en la vía pública y facilitar su correcta gestión. En los puntos limpios se puede depositar aceite usado de automóvil, aerosoles, electrodomésticos, fluorescentes, madera, radiografías, metales y chatarras, electrodomésticos y aparatos eléctricos, muebles viejos, latas de pintura, plásticos, botes vacíos de disolventes, de productos de limpieza, tetra-bricks, papel, cartón, ropa usada, pilar, baterías de automóviles y tóner.
Segunda vida
Su función es permitir que residuos que pueden ser valorizados tengan una segunda vida y sean aprovechados. Habilita también un ahorro económico al usar el objeto depositado como materia prima y ahorrar así en su extracción y transformación.
Sirve para evitar que los residuos tóxicos y peligrosos se depositen junto con los residuos orgánicos y acaben contaminando el agua, aire y suelo, fundamentalmente.