los municipales honran a san marcelo
Ese tipo de intervenciones que hacen Especial a la Brigada
Ignacio Mateos y Diego Rodríguez reciben este jueves la Medalla de Plata de la Policía Local tras jugarse la vida en una detención en agosto.

Ignacio Mateos y Diego Rodríguez, instantes antes de la entrevista que concedieron ayer a este periódico. FERNANDO OTERO
miguel ángel zamora | león
«El primer fin de semana de agosto está maldito». Lo dicen con una mezcla de ironía y resignación. Una patrulla sufrió un gravísimo accidente de tráfico persiguiendo a un delincuente el primer fin de semana de agosto del año 2011 y un agente cayó desde lo alto de un tejado cuando perseguía a otro caco a principios del mismo año. Estuvo a punto de quedar parapléjico.
Ellos estuvieron a un paso de perder la vida. Diego Rodríguez e Ignacio Mateos pretendían el 4 de agosto pasado que un grupo de franceses con ascendencia marroquí pagaran en un pub las copas que habían consumido y se negaban a abonar.
Se encontraron uno casi asfixiado por un gladiador de casi dos metros, ex boxeador profesional y el otro a punto de perder la pistola que el hermano del primer agresor trató de sacarle de la funda. A Ignacio salvó la vida el mecanismo de protección, que impidió la extracción: «Había amartillado ya para disparar y encima veníamos de actuar en un incendio y no llevábamos chaleco anti balas en ese momento».
Fue peor: «Intentó meterse en el coche de patrulla. Ahí fue cuando nos dimos cuenta de que no eran delincuentes comunes», En Francia, los vehículos policiales suelen llevar fusiles entre los asientos. Buscaban armas para disparar a los agentes.
El próximo jueves 27 de octubre los dos serán condecorados con la Medalla de Plata de la Policía Local por su actuación. La de ellos y la del ciudadano que les auxilió: «La colaboración ciudadana es fundamental y nos alegra especialmente que premien a este señor. Hubo tres o cuatro vecinos más que nos ayudaron, pero no hemos podido identificarlos y es una lástima porque deberían entregarles a ellos también una medalla».
«Hemos analizado muchas veces nuestra actuación y solamente encontramos un error: quizá debimos informar antes de que íbamos a intervenir». No pudieron hacerlo, al primer empellón el equipo de comunicación por radio quedó inutilizado. «Los compañeros acudieron a socorrernos porque este ciudadano llamó al 112 para decir que estaban pegando una paliza tremenda a dos policías y los iban a matar».
La Policía Nacional les pidió que confirmaran si habían escuchado proclamas yihadistas: «Apenas pudimos oir nada. A uno le pegamos con la porra en la cabeza y parecía como en los dibujos animados, ni se inmutaba». Por vez primera en 18 años de profesión, se plantearon sacar el arma y no para disparar al aire «pero ¿y si nos daban otro golpe y nos la quitaban?».
Ser miembro de la Brigada Especial es vocacional: «Estamos bien pagados pero ésto no se hace por dinero» y tiene sus complicaciones: «Eres policía 24 horas, yo al carnicero no le pido filetes a las 3 de la mañana pero a mí sí me llama la gente porque hay un incidente cerca de mi casa». También tiene su parte hilarante: «Estás en la playa y te saluda un yonki al que has detenido o un delincuente te felicita la Navidad». Y no faltan las anécdotas: «A veces te dan chivatazos de venta de droga y acabas dándote cuenta de que el que lo ha delatado quería tener menos competencia».
Luego está la parte menos agradable: «Te amenazan diciéndote: ‘Ojo cuando vayas a llevar a tu niña al cole que lo mismo sufre un atropello’ y ves que saben a qué colegio la llevas». O la menos agradable de todas las facetas: «Tener que comunicar a la familia de un compañero que ha sufrido un accidente».