JOSE MANUEL CAUNEDO ANESTESIÓLOGO
«En León había un mercado de nombres»
carmen tapia | león
«Mi vida ha cambiado desde que denuncié. Me tienen marginado. Poca gente me habla y mucho menos en público. Hay mucho miedo a las represalias». El anestesista José Manuel Caunedo ha tenido que dejar León para poder trabajar tras el terremoto que provocó al denunciar a compañeros a los que acusaba de utilizar su nombre sin su conocimiento para operar en la medicina privada —clínica López Otazu— a pacientes de Sacyl, algo prohibido por el régimen de incompatibilidades. Algunos colegas le reprochan que denunciara y le acusan de actuar por venganza. La fiscal acaba de recurrir el archivo de su caso y pide al juez que practique más diligencias para esclarecer un presunto delito penal. Asegura que está dispuesto a llegar al Tribunal de Estrasburgo.
—¿Cuánto tiempo hace que denunció por primera vez?
—Llevo cuatro años peleando por el caso Otazu, pero contra toda esta gente más tiempo.
—¿Quién es ‘esta gente’?
—Estuve trabajando en el Hospital durante tres años con un contrato temporal. Entré en el año 2006 y en el 2008 se convocó una huelga para protestar por el trabajo no retribuido en los quirófanos en horario de tarde. Yo hacía más quirófanos de tarde que nadie, y casi ninguna peonada, que sí se pagaba. Era una distribución arbitraria. Manifesté mi desacuerdo. No me renovaron por defender mis derechos. Fui el único al que no renovaron.
—Hay compañeros que relacionan los dos hechos y le acusan de actuar por venganza...
—Me hace gracia que crean que es una ‘vendetta’ el pedir justicia porque han utilizado mi nombre de forma ilegal. No es cierto. Están mezclando dos temas diferentes. Mi salida del Hospital fue dura porque me negué a aceptar presiones tanto de los responsables del servicio como de la dirección del Hospital. Si hubiera actuado por venganza lo hubiera denunciado nada más salir. Todo el mundo sabe que en León había un mercado de nombres para usar los quirófanos, pero no lo denuncié por temor a las represalias que al final he tenido que sufrir. Sólo denuncié cuando me enteré que habían utilizado mi nombre para operar a pacientes.
—¿A cuántas personas ha llamado a declarar al juez en la instrucción de su causa?
—Cinco personas.
—¿Quiénes?
—El jefe del servicio de Anestesia del Hospital de León, otro anestesista y dos enfermeras de Otazu. Para mi no es suficiente porque creo que no están esclarecidos los hechos y pedimos más actuaciones.
—¿Qué actuaciones?
—Pedimos los extractos bancarios de los pagos efectuados a estas personas durante 2009 y 2012 para cuantificar el volumen y saber quién ha hecho cada operación. Aquí hay más presuntos implicados. En mi primera denuncia los mencioné. Hemos pedido que los llamen a declarar.
—¿Qué consecuencias ha tenido para usted recurrir a la justicia?
—Empecé a recibir presiones aconsejándome que retirara la denuncia.
—¿Por qué le aconsejaban que retirara la denuncia?
—Me decían que iba a ser peor para mi, que mejor lo arreglara internamente. Todo el mundo sabe que esto es cierto, que es una práctica muy habitual en la medicina de León.
—¿Sigue existiendo esa práctica?
—Se siguen dando las condiciones para que se de. Nada ha cambiado desde el día de mi denuncia hasta hoy. Ahora es más difícil que yo lo sepa porque casi no tengo contacto con los compañeros de León. Fue apartado. Tuve que irme a trabajar fuera a pesar de que hay trabajo suficiente, se necesitan anestesistas. Esperaba más apoyos de los responsables sanitarios, que defendieran la profesión.
—¿Se ha dirigido al Colegio de Médicos?
—Si.
—¿Y qué le han contestado?
—Que no pueden hacer nada porque no tienen competencias.
—¿De quién es competencia?
—De Sacyl.
—¿Alguien de Sacyl ha hablado con usted después de la denuncia?
—Nadie. Todas las reuniones con los responsables sanitarios de León han sido a propuesta mía y no he tenido respuesta ni amparo. Me han dejado abandonado. Sacyl ni se ha personado en la causa a pesar de que es un presunto fraude.
—¿Qué piensa hacer si el juez vuelve a archivar su denuncia?
— Me han provocado un grave perjuicio. Voy a seguir luchando y si es necesario llegaré al Tribunal de Justicia de Estrasburgo.