Tiene que ser reversible
Es una realidad generalizada en el conjunto del país, y también un reto para quienes diseñan las políticas públicas que parece constantemente relegado por realidades más acuciantes (aunque directamente relacionadas), como la del muy inmediato futuro de las pensiones.
Los datos son alarmantes, pero el diseño de herramientas que permitan que el proceso de la emigración de los jóvenesmejor formados pueda ser reversible, en palabras de los expertos, es también una tarea que no admite más retrasos. Coinciden en señalar que las consecuencias (económicas, pero también sociales) de que casi la mitad de los jóvenes estén desempleados, y que un 44% de los que tiene hasta 34 años vivan aún con sus padres porque no pueden asumir su propio proyecto de vida, tiene riesgos entre los que destaca una «descapitalización del potencial productivo» de muchos de ellos, que es más preocuante cuanto mayor sea la inversión que se ha realizado en su educación.