el negocio de los kilates
Joyería del Carmen cierra tras 70 años
La falta de relevo generacional obliga a bajar la trapa a uno de los más emblemáticos escaparates del centro, unido al León más glamuroso y chic.

Imagen exterior de la Joyería del Carmen que mañana cierra sus puertas para siempre. SECUNDINO PÉREZ
manuel c. cachafeiro | león
«Yo sólo quiero agradecer a los clientes su confianza durante tantos años», dice Carlos Raimundo de la Torre, actual propietario de la Joyería del Carmen, en Ordoño II, que cierra después de 53 años en la principal avenida de León por falta de reemplazo en la saga de joyeros que empezó con su padre, Santos de la Torre del Pozo dos décadas antes.
No fue en el local de Ordoño. Su padre dio los primeros pasos en el sector en el año 1941 en otro local cercano, en Padre Isla, número 1, con el llamado maestro Cortés como socio. «Mi padre era una persona muy recta y trabajadora. Llegó a tener ocho personas trabajando con él. No hizo nunca joyas, pero las potenciaba», explica Raimundo de toda una vida en el negocio.
La joyería del Carmen vive estos días una actividad frenética ante el cierre de mañana. Lleva en Ordoño desde septiembre de 1963. Sus mostradores han sido el lugar de elección de la mejor joya para miles de leoneses a la hora de celebrar un bautizo o una boda.
Los pendientes del recién nacido o las alianzas para una vida en común. Raimundo, que es una persona discreta, no quiere hablar de una en particular que haya vendido. «Aquí la joya han sido los clientes», insiste.
Los años 70 han sido los mejores. Como todo sector, ha tenido sus buenos y malos momentos. Crisis, tendencias, modas... La llegada del euro fue también una buena época por su cotización frente al dólar, que es la moneda que se utiliza en joyería en todo el mundo. De todas formas, explica Raimundo, el oro es el valor más especulativo que existe, «porque siempre es dinero». Y pone varios ejemplos: en 1980, un gramo se cotizaba a 2.000 pesetas, casi lo mismo que 20 años después, y ahora se ha estabilizado en torno a los 35 euros.
Joyería del Carmen ha sido también un negocio mayorista. No sólo para el cliente capitalino; también ha trabajado para fuera de León. El sector joyero es complicado y muy especializado. Cada día más, dice Raimundo, porque también compite con nuevos hábitos de consumo, como el ocio o la informática.
Aunque habría muchas páginas para contar en estas siete décadas de actividad —la joyería del Carmen fue escenario de la película de «El Nani», aunque el robo no fue en el local sino a un mayorista de León— y tantos clientes que han pasado por la tienda, Raimundo insiste en decir adiós con un agradecimiento a los clientes y una frase más de su padre. «Yo sólo quiero destacar su trabajo, porque todo esto ha sido mérito de él», concluye.