EL JUICIO
La Policía Científica considera que el crimen de Larralde fue «una ejecución»
Los guías caninos niegan que se les dijera en qué zona debían buscar los restos mortales

Aspecto de la sala de vistas al inicio de la sesión de ayer jueves. DL
dl | redacción
El jefe de la Brigada de Policía Científica que investigó el crimen de Roberto Larralde considera que a la vista de la aparición de la vaina al lado del cadáver, el asesinato puede ser considerado «una ejecución». El responsable policial aseguró que los restos de tierra aparecidos en la retroexcavadora propiedad de Ramón Vega (supuesto autor del disparo) que según el fiscal utilizó la máquina para enterrar el cuerpo de la víctima, eran de características muy similares a los que se hallaron en la zona donde estaba oculto el cadáver. Sin embargo, reconoció que en el cazo de la máquina no se habían hallado restos biológicos del fallecido.
La jornada que completó la segunda semana de juicio (restan tres más de vista oral por celebrar antes de dilucidar el veredicto) fue dedicada de forma fundamental al análisis de la actuación policial en el hallazgo del cadáver y en su levantamiento. Una avería en el sistema de grabación del juicio obligó a parar casi una hora por la mañana y fue necesario extender los interrogatorios hasta media tarde.
«El cadáver no estaba a la vista, pero con el tiempo y las lluvias, hubiera salido a la superficie, eso es verdad. Tenía aproximadamente uno o dos metros de tierra encima», explicó el responsable policial. «La zona estuvo protegida durante unos diez días», advirtió tras ser preguntado por la acusación particular sobre la hipótesis deslizada entre lineas por alguna de las defensas de que pudieran haber sido miembros de la familia Larralde los que hubiesen depositado allí la vaina, al aparecer 41 días después que el cadáver: «Por mi experiencia, la gente quita pruebas, no las pone», argumentó. «Y que todo esto apareciera tantos días después, no es raro. Si fuera por eso, no se habría seguido investigando los casos de Diana Quer y Marta del Castillo».
MEDIDAS DISPARES
Descartó que las medidas de la retroexcavadora de Ramón Vega y las que dejó las huellas en el entorno del punto en el que apareció el cuerpo fuesen diferentes: «Con la lluvia y los días que habían pasado, es normal que se borre parte pero pensamos que la máquina fue la que se usó. Además tenía en las llantas restos de chopos muy similares a los que aparecieron dañados al lado del cadáver».
Sabía el jefe policial que las pruebas de la pólvora practicadas a los sospechosos iban a ser negativos en todos los casos: «Había pasado mucho tiempo. El único que quiso poner la venda antes del palo fue Ramón, que afirmó que había estado disparando en una finca de Julio, pero la inspeccionamos por completo y no encontramos nada». Inquirió Fernando Rodríguez Santocildes, el letrado del supuesto autor del disparo, por la posibilidad de que hubiese ocurrido lo mismo que en hallazgo de la vaina localizada junto al cadáver: «Si lo investigan de nuevo, a lo mejor ahora sí que aparecen pruebas de que disparó».
Los guías caninos tampoco consideraron sospechoso que sus perros encontraran el cuerpo de Larralde en solamente tres horas de rastreo: «Nadie nos dijo dónde teníamos que buscar. De hecho pasamos otra vez antes por allí y no vimos nada». Analizaron dos hectáreas de terreno hasta que uno de los animales realizó un marcaje. El segundo animal confirmó la sospecha y a renglón seguido la Policía Científica desenterró los restos mortales.
Hoy el guión cede jornada de descanso. La semana próxima habrá vista de lunes a viernes.