CASO LARRALDE ■ UN PLAN ORGANIZADO
A la Guardia Civil le sorprendió que Miriam dejase de usar el móvil 'B'
El capitán que colideró la investigación del caso Larralde reitera la teoría del plan organizado

dl | redacción
El capitán de la Guardia Civil responsable de la investigación abierta por la desaparición de Roberto Larralde en la que la Benemérita participó conjuntamente con la Policía Nacional, afirmó que le causó extrañeza constatar que el móvil que la viuda utilizaba habitualmente para comunicarse con el empresario Julio López, supuesto inductor del crimen, dejó de ser la vía habitual de comunicación entre los dos amantes a partir del día siguiente del asesinato.
El capitán fue el único testigo y perito citado ayer para cerrar la tercera semana de sesiones del juicio que se sigue por la muerte de Larralde, asesinado de un disparo por la espalda en septiembre del 2014 y por el que siete personas se sientan en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial, expuestos a penas de hasta 25 años de prisión.
«Lo primero que hicimos fue examinar el listado de llamadas de Roberto y de Ramón porque desde un primer momento era el principal sospechoso».
Confirmó que la primera línea de investigación fue el asunto del robo de las colonias y confirmó que el camino abierto en la hierba en los alrededores del lugar donde se encontró el cadáver tenía huellas de las mismas dimensiones que la retroexcavadora hallada en una nave y que era propiedad de Ramón Vega, el supuesto autor del disparo.
«Se habló con mucha gente que no aparece en las diligencias, pero no necesitamos tocar a nuestros confidentes para realizar una investigación que fue profesional y buena. No me parece descabellado que la vaina de la bala que mató a la víctima apareciera a los 41 días, son cosas que suceden a veces», dijo.
No encontró explicación lógica para que Froilán Álvarez, el detective privado también acusado en la causa, dispusiera de un pen drive en el que había material importante del sumario. «Lo que si barajamos desde un primer momento es que el tema de las llamadas desde el móvil de Ramón fuera una coartada para despistarnos».
También llamó la atención al capitán la insistencia con la que los acusados solicitaban que se visionaran las imágenes del bar en el que se reunieron y el tráfico de llamadas: «Estaba claro que todo formaba parte de un plan, era de libro. Ramón Vega y Froilán Álvarez se llevaban muy mal, incluso habían tenido unincidente con una navaja y ese día se llaman muchísimas veces, no cuadraba».
Rechazó que la zona en la que apareció el cadáver estuviese accesible a cualquiera: «Hubo un cordón durante por lo menos quince días». Consideró igualmente que en un tiempo de aproximadamente «cuatro o cinco minutos» se puede hacer el recorrido entre el punto donde apareció el cadáver y el bar en el que se reunió el grupo.
«Hacemos constar en el informe que la excavadora estuvo en el lugar del enterramiento porque así lo declaro Ramón, que dijo que la había llevado allí a petición de unos supuestos ciudadanos del Este que nunca aparecieron. Luego los análisis de la tierra nos confirmaron que efectivamente eran coincidentes».
Incidió además en que a la mañana siguiente del crimen, a las 8.09 horas está registrada una llamada perdida de las calificadas como toque efectuada por Ramon a Julio: «Eso lo interpretamos como una forma de decirle que ya había hecho su trabajo y por el cuadrante de horarios de que disponemos, efectivamente podía haber sido así. Seguramente quería anunciarles que ya había cubierto su parte del plan».