CASO LARRALDE ■ EL JUICIO RECUPERA LA TENSIÓN
La Policía Local cree que los Larralde iban por delante en la investigación del crimen
La familia buscaba ya una pistola y una excavadora dos días antes de aparecer el cadáver

El juicio por la muerte de Roberto Larralde se celebra en la Audiencia. DL
dl | redacción
La familia Larralde ya apuntaba a Ramón Vega como sospechoso del crimen de Roberto dos días antes de que apareciera el cadáver, buscaba una pistola como arma de un posible crimen al menos 48 horas antes de conocer que el fallecido había sido tiroteado y también inspeccionaba retroexcavadoras de la zona de Puente Castro cuando todavía los investigadores no habían descubierto que el cuerpo había sido enterrado con una máquina de estas características, según manifestaron agentes de la Policía Local interrogados ayer en el transcurso de la decimosexta jornada del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial por la muerte violenta del ex boxeador, asesinado de un disparo por la espalda en septiembre de 2014.
«Nos dio la sensación de que sabían más que nosotros. Iban contando las cosas a pinceladas, y había que ir hilando los datos que aportaban, pero ellos sabían más que nosotros», aseguró el oficial interrogado.
La intervención policial se llevó a cabo por la petición de un grupo de «seis o siete personas» que solicitaron a los agentes que inspeccionaran un vehículo que consideraban que era propiedad de Vega, aunque luego los datos de filiación demostraron que en realidad pertenecía a la empresa de Julio López, el industrial al que la investigación atribuye el plan para acabar con la vida del marido de la mujer con la que mantenía una relación sentimental paralela. «Decían que dentro de ese coche tenía que haber armas. Nosotros realizamos una primera inspección ocular y no vimos nada. Lo pusimos en conocimiento de la Policía Judicial y ellos hicieron el resto. El resultado de la búsqueda fue negativo». Familiares de la víctima inspeccionaron por su cuenta la nave en la que se encontraba el camión de colonias que inicialmente se pensó que estaba relacionado con la desaparición de Roberto. «Mientras estaban allí mirando fue cuando vimos a uno de ellos inspeccionar muy a fondo una retroexcavadora», aseguró el oficial.
DIRECCIÓN
Antes de comenzar la sesión, José Manuel Izquierdo, el letrado de Carlos Helí de la Red (empleado de Julio que según el fiscal colaboró en la coartada para despistar a los investigadores) aclaró que era otro diferente el coche de Ramón Vega que utilizó un testigo interrogado anteayer y que manifestó no tener ningún problema en la dirección.
Vega aseguraba que no podía haber tardado tan poco tiempo en regresar tras el crimen al bar donde estaba el resto del grupo porque la dirección del automóvil estaba estropeada y a más de 50 kilómetros por hora se salía de la carretera. Las partes aceptaron la aclaración dirigida al jurado popular.