Diario de León

SUCESOS ■ LA TRAMA DE SANZ

La banda del coronel sustrajo 3.000 cartuchos en el Ferral

El guardia civil encarcelado como presunto líder de una trama de tráfico de armas lideraba un grupo de 16 personas afines al nazismo

La banda se hizo con armas. En la foto, subasta en la comandancia a la que pertenecía el presunto líder. DL

La banda se hizo con armas. En la foto, subasta en la comandancia a la que pertenecía el presunto líder. DL

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León

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dl | redacción

Rodolfo Sanz Sánchez, coronel de la Guardia Civil adscrito a la Comandancia de León que fue encarcelado en 2015 por su presunta participación en una trama de tráfico de armas afín a la ideología nazi, lideraba una banda a la que se acusa de haber sustraído cerca de 3.000 cartuchos de calibre 7,62 en la Base del Conde de Gazola del Ferral del Bernesga, de acuerdo a la información que contienen cerca de 12.000 documentos de investigación sobre esta causa.

Según publicó ayer en exclusiva el diario El País, Sanz Sánchez , de 57 años, está considerado el «asesor privilegiado» y número dos de la red. Se dedicaba supuestamente a filtrar información de las bases de datos a los delincuentes y a abastecerles de armas y munición. Ejercía también como intermediario en la venta de documentación falsa.

La red del coronel concebía la venta de armas como un negocio estratégico. Para ello, tenía en nómina a dos militares, dos ex guardias civiles, un funcionario civil del Ministerio de Defensa y un detective privado con pasado neonazi. Todos trabajaban a las órdenes de un empresario con antecedentes por homicidio y amenazas.

El coronel había sido detenido durante su etapa de comandante en Toledo por maltratar presuntamente a su compañera sentimental. Tenía entonces 44 años y era instructor en el Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada situado en Valdemoro (Madrid). Un agente libre de servicio que caminaba cerca de Ocaña (Toledo) encontró a una mujer inconsciente tendida en el suelo. Estaba acompañada por un niño. Se acercó a atenderla y entonces apareció un coche conducido por un hombre que pidió al agente de paisano que se fuera de allí. El guardia, que para entonces ya sabía que el conductor pertenecía también a la Guardia Civil, se negó.

Ahora, era el segundo de abordo de una banda que disponía de varios trasteros de alquiler en Madrid ajenos a la autoridad. En uno de estos locales, radicado en los bajos de un edificio del número 199 de la calle Embajadores, Rudolf (sobrenombre con el que se conocía al coronel entre sus afines) guardaba entre botellas de butano y cartones un total de 24 kilos de explosivo de los tipos TNT y PG-2, un material plástico utilizado por la Guardia Civil y el Ejército en dosis de gramos por su alto poder detonante.

También había 12.500 cartuchos, decenas de petardos de trilita y armas de guerra. El arsenal procedía del Instituto Armado y tenía capacidad para hacer saltar por los aires las viviendas donde se hallaba almacenado en secreto.

La investigación apunta a que el grupo sustrajo 3.000 cartuchos del calibre 7,62 de la base militar Conde de Gazola de León, siempre según el rotativo madrileño. La red gozaba de popularidad en el submundo de la extrema derecha española. Rudolf llegó a reunirse en Madrid con un candidato a las elecciones europeas de Falange Española Independiente. Ofreció a este ultra un fusil de asalto M-16, grilletes y munición. Pero el cliente se decantó finalmente por una ametralladora valorada entre 4.500 y 5.000 euros.

TAMBIÉN DATOS

Sanz aprovechaba su condición de guardia civil para supuestamente filtrar información sensible de las bases de datos. Cobraba por ello entre 500 y 1.000 euros al mes. Sus clientes eran, principalmente, delincuentes. En uno de sus rastreos por las plataformas reservadas a las fuerzas de seguridad, consultó la situación legal de un criminal. Después, asesoró a un intermediario sobre cómo este delincuente debía huir de España. «Que se vaya a Oporto […]. Desde aquí no. Ni en barco ni en avión», le dijo.

La Guardia Civil puso el foco sobre uno de los suyos en septiembre de 2014. Descubrió entonces la camaradería con la que Rudolf, se relacionaba con delincuentes. Sus amistades acumulaban antecedentes por homicidio, robo, extorsión y tráfico de drogas.

El 6 de abril de 2016 se decretó su puesta en libertad por el Juzgado de Instrucción número 2 de los de Alcalá de Henares, a la espera de que la instrucción de la causa avance y ofrezca resultados concretos.

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