Vigías de plantas amenazadas

El grupo de investigación Tacove lidera uno de los 18 equipos con los que la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas realiza los seguimientos periódicos.

Carmen Lence, Carmen Acedo y Félix Llamas forman parte del grupo de investigación Taxonomía y Conservación Vegetal. MARCIANO

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León

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A. Calvo

Carmen Lence, Félix Llamas, Estrella Alfaro, Alicia Alonso, Fermín del Egido, Ana Molina, Bernardo Miranda, Gaspar Bernárdez, la estudiante de máster Sara Santamarina y Carmen Acedo, quien coordina el proyecto, forman parte del grupo de investigación de la Universidad de León Tacove (Taxonomía y Conservación Vegetal) que se dedica al seguimiento de la flora amenazada y que trabaja en el proyecto de la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas en el que participan 18 equipos de investigación de toda España y que están coordinados por el presidente de la SEBiCoP Juan Carlos Moreno, de la Universidad Autónoma de Madrid.

El equipo leonés se completa con personal de la Universidad de Salamanca, el Jardín Botánico Atlántico de Gijón, la Universidad de la Coruña, la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Jaén. El objeto del proyecto es contribuir al seguimiento y evaluación del estado de conservación de las especies de plantas para las que el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente haya asumido la tarea, total o parcialmente en colaboración con las comunidades autónomas. El proyecto global afecta a 80 especies y el equipo liderado desde León trabaja con cuatro.

Acedo explica que tras localizar las poblaciones de plantas, se hace una selección representativa con un censo de los individuos presentes, para identificar los posibles riesgos, interpretar cómo les afectan y, posteriormente, también pueden sugerir propuestas para intentar amortiguar el daño. «Las plantas son esenciales», destaca la investigadora de la Universidad de León, para añadir que la desaparición de una planta afecta al engranaje de la biodiversidad. «Una especie vegetal es mucho más importante que el ser humano, porque nosotros dependemos de ellas: para comer, para medicamentos, para respirar o simplemente para el ocio y poder disfrutar de paseos por el campo. Sin las plantas no somos nadie», asegura tras especificar que no en vano «las plantas son el productor primario y la base de la pirámide ecológica, con lo que el resto de los seres vivos dependen de ellas».

En cuanto a las especies amenazas que existen en la provincia de León, desde el Tacove estiman que son casi el 10% de las presentes, por lo que se superan las 200 especies amenazadas. La singularidad de la comarca del Bierzo, «con hábitats que funcionan casi como una isla», hace que cuente con plantas muy singulares, como el Geranium dolomiticum. Una de las especies en seguimiento esta campaña es Narcissus asturiensis: una especie que tiene uso ornamental, aunque menos que otras, por lo que está protegida en España y su aprovechamiento regulado en Castilla y León a un máximo de 20 unidades, es decir no se puede recolectar indiscriminadamente.

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El proyecto, que trabaja con las plantas que figuran en el catálogo nacional o la directiva europea de hábitats de flora amenazada a nivel nacional, arrancó el mayo pasado y tiene una vigencia de dos años. Además del trabajo de campo, que es fundamental para conocer el estado de las poblaciones de plantas afectadas, los investigadores también realizan tareas en el laboratorio para ahondar en el conocimiento de cada una de las especies amenazadas. Dentro de la Universidad de León también existe un equipo, incluido en el Tacove, que se dedica exclusivamente a los hongos y a los líquenes.