JUAN VICENTE HERRERA presidente del pp en castilla y león y de la junta
La mayoría de edad de un político sereno
Cuando casi va a cumplir quince años como presidente del PP de Castilla y León y después de varios avisos a sus compañeros, Juan Vicente Herrera ha echado finalmente ‘la pata patrás’ para dar la opción de alternativa a dos de sus más estrechos colaboradores: Antonio Silván y Alfonso Fernández Mañueco.
Ha sido una de sus expresiones recurrentes en los mítines y actos institucionales. Para Herrera ‘echar la pata palante’ ha sido sinónimo de arrojo, de valentía para afrontar los retos y problemas que se ha encontrado en su trayectoria política, pero en los últimos años también ha sido un término vinculado a la obligatoriedad: la de seguir a pesar de haber anunciado en varias ocasiones que no lo haría.
Hace unos días confesó abiertamente ante sus compañeros que de unos años a esta parte ya no dedica su mejor versión al Partido Popular, que sus pensamientos se centran en las labores al frente de la Junta de Castilla y León, donde previsiblemente en menos de dos años cerrará una trayectoria de ‘mayoría de edad’, con nada menos que 18 años en la brecha.
Los días que han transcurrido sin que el PP tuviera candidato han tenido en vilo a los dirigentes y los cargos del partido, expectantes ante las reflexiones y decisiones que debía tomar Herrera, en una tesitura similar a la que ya vivieron hace tres años, justo antes de que Mariano Rajoy le volviera a convencer para ser cabeza de cartel en las elecciones autonómicas de 2015. En su boca no ha faltado desde hace años el argumento de que tenía más pasado que futuro en la política, como signo de que su marcha se acercaba, hasta el punto de confirmar en entrevistas y actos públicos que las de 2011 habían sido sus últimas elecciones como candidato del PP.
Pero la unanimidad y nula contestación interna con la que ha liderado su partido desde que accedió a su presidencia, hace casi 15 años, ha favorecido que Herrera se haya eternizado en el cargo, al que llegó después de relevar a Juan José Lucas en el Ejecutivo castellano y leonés.
Ese salto al poder lo dio desde la portavocía del Grupo Popular, de la que se hizo cargo en 1999, tras cuatro años como procurador raso y tras acceder a la Secretaría General de la Consejería de Economía y Hacienda en junio de 1992.
En el partido, su currículum comenzó a rellenar sus primeras páginas como presidente provincial del PP de Burgos, entre 1993 y 2001, mientras que el ascenso al nivel autonómico le llegó en octubre de 2002, cuando, siendo ya presidente de la Junta, normalizó la situación accediendo a la Presidencia del PP-CyL.
A partir de ahí, mayoría absoluta a mayoría absoluta, hasta tres cosechó en el conocido como granero de votos del PP —lo que él siempre ha negado como definición—, Herrera se ha afianzado como el líder político de una comunidad que en las últimas elecciones dejó al PP con la miel en los labios, al borde de una nueva mayoría absoluta con un empate a 42 procuradores con la oposición. En parte atribuyó la pérdida de votos a la errónea política del Gobierno central con la minería del carbón.
Más agresivo que de costumbre en sus intervenciones parlamentarias contra la oposición, en los últimos meses Herrera se ha afanado por cultivar el diálogo con el resto de grupos políticos, a los que ha puesto como referencia siempre el diálogo social que ha marcado sus años de mandato al frente de la Junta.