TRIBUNALES
Un preso leonés condenado hasta 2045 denuncia que su pena está cumplida
Lleva encarcelado desde 1990 pero varios errores en el abono de sus penas le impiden salir

Enrique del Valle, en una imagen de hace años. DL
miguel ángel zamora | león
Enrique del Valle González, un preso leonés interno en la actualidad en el Centro Penitenciario de La Moraleja en Dueñas (Palencia) ha puesto en marcha una cadena de recursos judiciales para demostrar que las condenas que actualmente cumple, que le mantienen preso desde 1990, ya están extinguidas y que si se le abonara debidamente el tiempo que ha pasado en prisión preventiva, estaría en disposición de recuperar su libertad.
Enrique ingresó en Villahierro el 13 de septiembre de 1990, condenado por un robo con violencia. El resto de sus penas derivan de incidentes en las prisiones por las que ha pasado. Propinó un cabezazo a un agente en el coche policial en León, provocó desperfectos en las esposas en Valladolid en 1991, participó en un motín en Ciudad Real en el que fueron secuestrados cuatro funcionarios, se le condenó por quebrantamiento en Zamora, también fue autor de los desperfectos de su celda en Badajoz, donde amenazó al fiscal y a varios policías en un juicio y ya en Topas (Salamanca) se le condenó a trece años por homicidio. Mató al violador de ancianas de Santander.
«Yo no digo que él sea un santo», sostiene su hermano Ramón que encarna la iniciativa. «Simplemente queremos que se cumpla la legislación y él, durante varias de estas condenas, ha tenido la doble condición de preso preventivo y penado. No es legal, ese tiempo hay que descontarlo de su condena».
De prosperar las actuaciones judiciales que se han puesto en marcha, Enrique recuperaría la libertad de forma inminente. En caso de que se mantenga la doctrina de la Audiencia Provincial de Salamanca, no saldrá a la calle hasta el año 2045. «Vamos a presentar un incidente de nulidad sobre el auto de acumulación de penas», explica su actual letrado, Luis Miguel Ramos. «Es un disparate, no explica ante qué instancia se puede recurrir y contiene errores matemáticos de libro, hay penas que hay que descontar que no están restadas. Así a ojo, en una primera operación hay nueve años que le piden que cumpla y que ya están prescritos», sostiene el letrado.
A LA FUERZA
El hermano del reo se ha convertido en un verdadero experto en legislación, pese a que al inicio de la causa era lego en la materia. «El límite máximo de cumplimiento de penas es de 25 años cuando el sujeto haya sido condenado por dos o más delitos y alguno de ellos esté castigado con penas que no superen los 20 años de prisión. Se estipula un límite máximo de 25 para el caso de mi hermano, cuando la aplicación correcta del Código Penal pone el tope en 20, con lo cual ahí ya tenemos cinco años de más de condena», explica el familiar del reo.
«En la práctica, lo que están haciendo es aplicar una prisión permanente revisable a un caso que en realidad no es susceptible de esta fórmula. Se supone que si tiene que cumplir todas las penas que se le han impuesto, sería una persona que se pasaría 55 años en prisión, lo cual es ilegal. Además, hace trece años que no comete ningún delito, lo cual da idea de que su reinserción es un hecho patente», explica su hermano.