LA REBELIÓN DE LOS FELIGRESES
El párroco de Vilecha se va tras la presión vecinal
El Obispado busca ya un sustituto al sacerdote enfrentado con los feligreses

Concejo en el que los vecinos decidieron adoptar medidas para que el párroco fuera cesado. DL
P. INFIESTA | ONZONILLA
El párroco de Vilecha, Torneros y Ribaseca se ha ido. Según confirmaba ayer el Obispado, el sacerdote presentó su renuncia al cargo, tras hacerse público el malestar de los feligreses, que le acusan de expolio, tratar de forma «poco cristiana» a algunos vecinos, no impartir misas y negarse a dar catequesis a los niños. El Secretariado de Comunicación Social de la Iglesia envió un comunicado de la Diócesis de León, bajo el título «sobre las tensiones en la parroquia de Vilecha». En el documento aclara que «ante la situación creada en la parroquia de Vilecha, en la que públicamente se han rechazado algunos actos y actitudes de su actual párroco, este Obispado de León quiere hacer saber que lamenta se haya llegado a esta situación de tensión, cuando se supone que todos participan de la misma visión cristiana de la vida parroquial». También aclaraba que el Obispo, Julián López, aceptó la renuncia del clérigo al frente de esas parroquias y que el cura «ha cesado ya en sus obligaciones pastorales» en esa zona. El Obispado «está a la búsqueda de una solución» para que esas parroquias de Onzonilla «puedan ser atendidas adecuadamente, teniendo en cuenta las dificultades reales que existen, debido al envejecimiento del clero y a la escasez de vocaciones».
Los habitantes de esas localidades consideran tan «grave» la situación de brecha que se había generado con el párroco, que llevaron el asunto a un Concejo público que resultó multitudinario. En la sesión decidieron adoptar como medidas de fuerza una recogida de firmas para urgir la marcha del párroco y una protesta delante de la Iglesia, este mismo domingo, que, con la marcha del presbítero, serán ya innecesarias. También han desconvocado la concentración de protesta delante del Obispado, en León, el día 26.
La paciencia de los vecinos se colmó, según explicaron, por la actitud «despótica» del sacerdote, al que acusan de expropiar el patrimonio de la parroquia, hurtar misas, negarse a impartir catequesis a los pequeños y ser intolerante con algunas situaciones. «Se llevó los bancos de la Iglesia que compró el pueblo, no sabemos si a otra parroquia o dónde, para poner otros más cortos; los niños se tienen que desplazar a Trobajo del Cerecedo para la catequesis y todo le estorba», señalaron.