«A León le pasa hoy lo contrario que en 1188»
Intelectuales y ciudadanos dan hoy lectura pública a los Decreta de Alfonso IX Quieren dejar claro cuál es la cuna del parlamentarismo .

El novelista Juan Pedro Aparicio, promotor de la idea. RAMIRO
e. gancedo | león
Las actuales Cataluña e Inglaterra son, sin duda ninguna, territorios inmensamente más dinámicos, poblados e influyentes que León, aunque en la pugna por ser considerados el primer lugar en que se dio entrada al pueblo llano a la hora de tomar decisiones, es este último al que le asisten los documentos históricos... y el reconocimiento de la Unesco. Pero como la invisibilidad es uno de los lastres que aquejan a esta tierra menguada pero orgullosa, hoy a las doce del mediodía, frente a la Real Colegiata de San Isidoro, donde hace 829 años el joven rey leonés Alfonso IX abrió el paso a representantes de las ciudades a su curia regia, un grupo de intelectuales y ciudadanos leerán fragmentos de las memorias de aquella reunión, los célebres Decreta, como acto reivindicativo, cívico e identitario. Entre ellos, Antonio Gamoneda, Amancio Prada, Rogelio Blanco, Ricardo Chao... y también José María Merino y Juan Pedro Aparicio, impulsores de la iniciativa.
Preguntado por qué es importante recordar y saber lo que decían aquellos documentos, Aparicio responde: «Me parecen como esa habitación prohibida de las mansiones palaciegas donde se guardaba un tesoro. Un tesoro que se nos ha querido ocultar. El momento en el que nacen podemos calificarlo de estelar no solo para León sino para Europa, al dar por primera vez palabra y protagonismo político al pueblo en lo que era una sociedad estamental. Y es de admirar que todavía hoy alguna de sus cláusulas puede servirnos de modelo para una vida colectiva que aspire a estar regida por la ley y la justicia».
Y en torno a cuál es el sentido principal del acto de hoy, el novelista lo definía, en declaraciones al Diario, de esta manera: «Decir que estamos aquí y que sabemos quiénes somos y de dónde venimos. Que basta de confusiones. Los políticos han tenido demasiados fallos o, por decirlo de otra manera, han caído en demasiadas tentaciones, de modo que el ejemplo que nos han dado no es el mejor como para ocupar tanto tiempo en los medios. Es la hora de los ciudadanos, es la sociedad la que debe encontrar en ella la energía para el saneamiento y qué mejor ejemplo que el de aquellos leoneses de 1188 que tuvieron que vivir esa conquista de derechos como una forma muy humana de la plenitud».
Una reivindicación enormemente necesaria, a su juicio. «El problema de León está menos oculto de lo que han estado estos Decreta. A León le falta poder político y sin poder político, en una España fragmentada en autonomías, es muy difícil no ya prosperar sino simplemente evitar el abismo. Las cifras de nuestra economía son aterradoras, la evidencia de una caída prolongada y sin final a la vista. Creo que el señor Martín Villa habrá ya reflexionado suficientemente sobre las consecuencias de su decisión... Repito, a León le falta poder político. Lo contrario de lo que ocurrió con aquellos leoneses de 1188».