OBRAS EN LA PLAZA DEL GRANO ■ POLÉMICA EN LA CIUDAD
El ensanche de las aceras de la plaza del Grano comenzará ya esta semana
Las marcas sobre el empedrado delimitan el espacio en el que irán los pasillos laterales

Las marcas ya delimitan el espacio que ganarán las aceras a costa de la reducción del empedrado interior. MARCIANO PÉREZ
álvaro caballero | león
Rebasada la pausa de la Semana Santa, la obra de recuperación de la plaza del Grano abrirá ya esta misma semana su segunda fase. Los operarios de la contrata empezarán a definir la ampliación de las aceras perimetrales con la que se quiere garantizar la accesibilidad para personas con movilidad reducida. No será la única actuación, como confirman desde la Concejalía de Urbanismo del consistorio, que avanza que además se preparará el terreno para ejecutar la zona de muestreo, al lado del bar el Grifo, en la que se quiere evidenciar cómo quedará la intervención en el empedrado interior.
Las guías de esta segunda fase del proyecto se pueden ver sobre el suelo. Ya se ha marcado con spray rojo y una capa de arena la línea que delimitará la ampliación de las aceras de la plaza del grano. Este espacio, que se ganará en detrimento del empedrado, abarcará 1,5 metros en las zonas norte y sur de la plaza, mientras que en la linde oeste, frente al bar La Piconera, alcanzará los 2,5 metros. Más allá de estas líneas básicas, el ensanche del acerado superará estas dimensiones en el entronque con las calles adyacentes, como Juan II, Capilla, Mercado y Don Gutierre, donde se darán zonas en las que se alcancen los 3 metros.
El ensanche de las aceras obligará a la demolición de las actuales. Las losas de granito, provenientes en buena parte d e las lápidas del antiguo cementerio de la carretera de Asturias, se quitará para dejar paso a piezas de caliza griotte. Este material, que es el mismo que se ha utilizado en la urbanización de las calles Capilla y Mercado, se colocarán de manera «variable en el despiece» para evitar «la monotonía y artificiosidad de un pavimento de piezas seriadas de idéntico tamaño», como se cita en el proyecto firmado por el arquitecto leonés Ramón Cañas Aparicio.
La ejecución de las aceras se simultaneará con la ejecución de la zona de muestreo, colocada frente a la puerta de las Carbajalas, que ahora tiene el empedrado muy deteriorado y se utiliza en precario como aparcamiento de forma frecuente. En este cuadrado de terreno será en el que los responsable del proyecto aprovecharán para hacer una intervención en el empedrado idéntica a la que se quiere hacer en la zona central, pendiente por ahora sin plazos de que se ponga negro sobre blanco el proyecto y se liciten y adjudiquen los trabajos.
Los planos de Cañas Aparicio fijan que se levantará el terreno para compactar la base «con aporte necesario de zahorra artificial, capa drenante de garbancillo rodado limpio de 10 centímetros de espesor y capa de base de pavimento con capa armada de mortero seco bastardo de cal (4 partes), cemento (una parte) y arena lavada (6 partes) y piñoncillo (6 partes)». Sobre este terreno «se irán hincando los bolos, seleccionando su cara más plana, y con regado posterior con agua pulverizada para asentado, y retacado final de paños amplios con lechada mezcla de tierra cribada y cal», según se reseña en el documento. Este espacio pretende usarse de ejemplo para que los ciudadanos vean cómo sería la recuperación de la parte central de la plaza, donde está el empedrado que conforma la parte esencial del enclave.