LEÓN ■ LO QUE HACEN LOS PARTIDOS POLÍTICOS
Villarroel retrasa desde hace meses proyectos prioritarios para la ciudad
La portavoz de C’s bloquea la renovación de la iluminación y la reurbanización de Ordoño

Gemma Villarroel durante una rueda de prensa en el Ayuntamiento como 'socia' del PP. DL
álvaro caballero | león
Está pendiente de estudio y de reuniones con expertos y colectivos afectados. No importa el tema, ni la urgencia que pueda tener. Este comodín sirve de respuesta cuando se consulta al grupo municipal de Ciudadanos sobre las iniciativas del Ayuntamiento de León en las que, por su papel de muleta del equipo de gobierno, es relevante su criterio. Da igual que su voto sea necesario para sacar un acuerdo adelante o que, tan sólo por lealtad política, el PP cuente con su apoyo. En ese punto se encuentran desde hace meses varios algunos de los proyectos más importantes del mandato: el contrato para la renovación del alumbrado del municipio con tecnología de eficiencia energética, la reurbanización de la avenida Ordoño II, el compromiso para el cambio del sistema de préstamo de bicicletas... Tres ejemplos de intervenciones que se encuentran en la nevera por la falta de decisión, el cambio de criterio a última hora o la aparición de una idea inesperada sobre la marcha que frena la tramitación administrativa y demora los plazos.
El modelo de comportamiento político abanderado por Villarroel hace que haya proyectos enquistados desde hace más de medio año, como la renovación del alumbrado. La portavoz de Ciudadanos reclamó al equipo de gobierno que modificara los pliegos del concurso, listos desde finales del año pasado, para que se incorpore el sistema de control punto a punto, para regular la intensidad de cada una de las 20.000 farolas de forma individual. La petición supondría incrementar en cerca de 2,5 millones de euros el coste para el Ayuntamiento y, aunque los técnicos y la intervención desaconsejaron la medida, la postura de la líder naranja ha hecho que el PP no haya sacado adelante todavía la contratación, a pesar de que cuenta con el apoyo expreso del PSOE para aprobarlo y de que supondría un ahorro de consumo del 76% de la factura. No se ha aprobado aún en estos meses, en los que la formación naranja ha planteado iniciativas propias como la instalación de urinarios públicos, la ejecución de una playa fluvial con duchas en La Candamia, la colocación de setas artificiales para la recarga de móviles en la calle o consultas en su web para preguntar qué querrían los vecinos que se hiciese en la vieja estación de Adif, con la construcción de una pista de hielo como una de las propuestas.
Más retraso aún acumula el proyecto de la reurbanización de Ordoño. El PP anunció la intervención cuando se aprobó el presupuesto de 2016, a finales de 2015, pero Villarroel se escuda en que, a pesar de que lo conocía, no lo recibió de los técnicos hasta el mes de octubre pasado no recibió los planos. No contestó de manera definitiva hasta mediados de marzo, cuando se opuso a la peatonalización e hizo que se plegara a sus peticiones el equipo de gobierno de Antonio Silván, pese a que los grupos de la oposición apoyaban la medida y tan sólo pedían que se pacata una intervención de menor coste. A día de hoy, aun sigue pendiente de salir adelante la modificación.
En la misma situación se encuentra el plan para el nuevo sistema de préstamo de bicicletas. El equipo de gobierno trasladó hace meses a Villarroel su intención de externalizar la gestión, pero no encontró respuesta hasta después de Semana Santa, cuando los pliegos de contratación estaban listos para aprobarse en la comisión informativa de Movilidad y Seguridad. En ese momento, la portavoz del grupo municipal de Ciudadanos se descolgó con la reclamación de que las bicis fueran eléctricas, a pesar del consiguiente aumento de costes.
Estos cambios de última hora también afectaron a otras iniciativas, como la sustitución de los parquímetros de la ORA. Apenas 5 minutos antes del consejo en el que se iban a aprobar los pliegos del concurso, del que tenía conocimiento Ciudadanos desde 5 meses antes, Villarroel exigió que las máquinas pudieran cobrar con tarjeta de crédito, a pesar de que los técnicos le explicaron que el uso en otras ciudades no supera el 5% de penetración, que elevaba 125.000 euros la factura y que retrasaba su puesta en marcha. Se estimaba que estuviesen instaladas después del verano, pero la decisión hizo que todavía se esté pendiente hoy.