ECONOMÍA ■ LA ENTREVISTA
«Que los jóvenes vean qué pensión quieren, y que decidan con el voto»
SANTOS M. RUESGA | Catedrático de Economía Aplicada de laAautónoma de Madrid

El catedrático Santos M Ruesga presena hoy en León el libro sobre el futuro de las pensiones. DL
maría j. muñiz | león
Santos M. Ruesga (Burgos, 1953) fue el único miembro de la comisión de expertos que asesoró al Gobierno de Mariano Rajoy en la última reforma de las pensiones, en 2013, que votó en contra del informe y se opuso a sus conclusiones. Hoy llega a León para presentar el libro ¿Cobraremos la pensión? Cómo sostener el sistema público de pensiones, junto al ex ministro Valeriano Gómez. Defiende que las prestaciones pueden mantener su poder adquisitivo con fórmulas para incrementar los ingresos, fundamentalmente fiscales; considera que incentivar los sistemas privados beneficia fundamentalmente al sistema financiero y no a los ahorradores, y apuesta por un sistema redistributivo. En cualquier caso, «el futuro de las pensiones es una decisión política, no técnica».
— En los últimos tiempos se han hecho todo tipo de consideraciones sobre el futuro del sistema público de pensiones. ¿Qué valoración le merecen las propuestas realizadas?
— La cuestión puede abordarse desde la perspectiva del gasto o de los ingresos, o plantear una solución intermedia. La comisión de expertos apostó por reducir el gasto, lo que implica una reducción de lo que se cobra en pensiones, y punto. Introduce el mecanismo del factor de sostenibilidad y de la contención de la revalorización en función del déficit del sistema cerrado de la Seguridad Social. Pero no es un sistema cerrado en realidad, pueden alterarse los ingresos, a través de las cotizaciones como hasta ahora o como en otros países, por vía impositiva. La reforma de 2013 no lo contempla, y eso implica que el poder adquisitivo de los pensionistas españoles caerá, si no hay cambios, un 40% hasta 2055. El número de pensionistas crecerá de forma importante entre 2025 y 2055, y es bueno aclarar si queremos mantener las pensiones públicas con el nivel adquisitivo actual, con nuevos ingresos; o rebajarlas y que cada uno las complemente en función de su capacidad de ahorro.
— Cada vez hay más pensionistas, menos jóvenes, que trabajan menos tiempo y con menores salarios. ¿Cómo se cuadra la ecuación del sistema actual de pensiones?
— Ya en la reforma de 2011 se alteró el sistema por la vía de contención del gasto, para pasar de un coste del 16,5% del PIB al 13%. Con medidas hasta 2027 como retrasar la edad de jubilación, incrementar el período de cotización,... Sobre eso la reforma de 2013 introduce una reducción aún mayor del gasto, de 3,5 puntos, hasta el 11% en 2060. La pensión media actual, de 1.100 euros, tendrá un efecto equivalente entonces en poder de compra a 660 euros. Nosotros defendemos que lo razonable es mantener el poder adquisitivo actual, teniendo en cuenta que el número de pensionistas pasará de 9 a 15 millones de personas.
— ¿La situación es alarmante?
— Nunca es tarde, el mundo sigue. Pero el déficit acumulado a lo largo de los años será mayor. Hasta ahora el impacto de la reforma ha sido menor porque hemos estado en deflación, pero a partir de este momento, con el incremento de los precios ya normalizado, si no hay cambios las pensiones se irán reduciendo en términos reales entre 1,5 y 2 puntos anuales. El efecto de ajuste previsto por el Gobierno va con dos años de retraso, pero empieza a funcionar. Y a partir de 2019 introduce otro mecanismo, que reducirá cinco euros al mes por cada 1.000 de pensión que se cobren por el factor de sostenibilidad. Los efectos serán acumulativos.
— ¿Será imprescindible tener un sistema privado de pensión?
—Eso es un problema individual, pero hay mucha hipocresía con el tema. Depede de la capacidad de ahorro de cada uno. Si te rebajan la pensión el esfuerzo por ahorrar será algo mayor, pero en realidad estos productos son poco rentables para el que ahorra y mucho para el sistema financiero, que es el que gana. No son sistemas complementarios, sino competitivos. En países con una pensión razonable tienen menos importancia, pero si rebajas las pensiones públicas está claro que estás incentivándolos. Como muchas personas no podrán ahorrar, se generarán más diferencias.
— ¿Qué les espera a los jóvenes, y a los trabajadores de mediana edad?
—Si no hay cambios se encontrarán con una pensión mucho más baja, y si se introducen modificaciones tendrán una pensión más elevada, aunque tengan que pagar más a lo largo de su vida. Sería en todo caso un sistema mucho más redistributivo. Que piensen y que voten, porque esto es una decisión política, no técnica. La diferencia es optar por la cohesión social y un sistema más redistributivo.
— Con la crisis muchas familias sobreviven con las pensiones, ¿qué consecuencias sociales tendrá esto?
— Si la crisis no remite tendrá un efecto sobre las rentas, y sobre la marginalidad social. Reducir la capacidad adquisitiva de los pensionistas incidirá directamente en el consumo si no se compensa con mayor capacidad de los activos, y eso produce depresión económica. Hasta ahora los índices de pobreza se han sostenido por la capacidad de las pensiones, pero si se mantiene la situación la sociedad se dualizará más.