LEÓN ■ RADIOGRAFÍA ECONÓMICA
La falta de industria relega a León al último puesto en creación de empleo
La afiliación en el área urbana de la capital crece casi la mitad que en Ponferrada, según el informe ‘Situación en Castilla y León’ de BBVA

Miguel Cardoso y Yolanda Martínez-Bajo, ayer antes de la presentación del informe. MARCIANO
maría j. muñiz | LEÓN
León es la provincia de la Comunidad a la que más le cuesta generar nuevos puestos de trabajo a pesar del período de crecimiento económico y de la expectativa de estabilidad. La falta de tejido industrial provoca que la «repercusión del crecimiento en la creación de empleo no será tan importante como en otras áreas», según destacó ayer en la capital leonesa Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España. Mientras que Valladolid, Burgos y Palencia crecen por encima de la media nacional (las tres provincias con mayor implantación de la industria automovilística), León registra el menor incremento autonómico en aumento de afiliados a la Seguridad Social. Y eso que la Comunidad ya va rezagada respecto a la media nacional. En todo caso, señaló el experto, el tirón de la demanda interna en el crecimiento económico previsto en la provincia para este año «no será tan importante» como el de las otras provincias.
BBVA presentó ayer por primera vez en la provincia su informe anual sobre Situación de Castilla y León, y destacó que Valladolid y Burgos aglutinan casi el 30% de la afiilación autonómica, y crecieron un 2,3%. El estudio incide en que el crecimiento de empleos se concentra en las grandes áreas urbanas, que aumentan su distancia con las no urbanas. En este caso Palencia creció un 5%, y León, la última, un 1% de afiliación.
El informe plantea una previsión de crecimiento para el actual ejercicio y el próximo que no desagrega los datos a nivel provincial, de forma que concluye que el conjunto de la Comunidad crecerá un 2,8% este año y en el mismo porcentaje en 2018. Entre las principales conclusiones destaca que con el nivel de crecimiento actual en los próximos dos años podrían crearse alrededor de 40.000 empleos y la tasa de paro se reduciría hasta el 11% a finales de 2018.
Una evolución apoyada por el mantenimiento de un escenario internacional favorable para las exportaciones, en el que crece el gasto de los hogares y todavía con bajos tipos de interés, acompañados además de unos precios todavía contenidos del petróleo. La reducción de la incertidumbre del mercado laboral y la buena marcha de sectores como el turismo acompañan este crecimiento del gasto familiar.
Sin embargo, advirtió Cardoso, todavía existen desequilibrios que pueden alterar este crecimiento. Entre los que señaló un aumento de la temporalidad en el empleo, una tasa de paro todavía alta, la repercusión del Brexit del Reino Unido /(que de momento ha tenido consecuencias menos graves de las previstas inicialmente) o el cambio en las políticas monetarias, que todavía no se espera y que en todo caso tendrá una repercusión menor en autonomías como Castilla y León (en la que menos incidirá), que han hecho sus deberes en la reducción del déficit público y tienen por tanto menor nivel de endeudamiento.